El naufragio de una embarcación con 28 emigrantes cubanos que intentaban llegar a Miami permanecía ayer bajo hermetismo, sin que hasta ahora las autoridades confirmen el número de desaparecidos y supervivientes, y las circunstancias de la tragedia ocurrida el pasado fin de semana.
El bote zarpó frente a las costas de Santa Cruz del Norte, poblado ubicado a unos 50 kilómetros de La Habana, y al parecer volcó en horas de la madrugada entre el 21 y el 22 de diciembre en aguas territoriales cubanas, por razones aún no esclarecidas, según fuentes extraoficiales. La mayoría de los pasajeros están desaparecidos.
Al menos dos cadáveres fueron hallados. Uno de ellos, el de Yosvani Vera, un hombre de 28 años, fue entregado a sus familiares por las autoridades cubanas en Aguada de Pasajeros (Cienfuegos), unos 250 kilómetros al sureste de La Habana. «Él trabajaba en un bicitaxi [bicicleta taxi]. Iban 28 personas en la lancha y se viró, perecieron casi todos, entre ellos el hijo de mi primo; lo trajeron y lo velamos aquí. Según la información que tenemos hay tres vivos. No se sabe bien cómo pasó, nada en concreto», dijo una pariente de Vera.
Según datos oficiales, los guardacostas de Estados Unidos interceptaron durante el último año poco más de 3.000 inmigrantes cubanos en el estrecho de Florida, el mayor número en más de una década.