Merkel reclama el centro para la CDU y critica a sus socios socialdemócratas

Gemma Casadevall

INTERNACIONAL

La canciller alemana, Angela Merkel, cerró ayer el congreso de la Unión Cristianodemócrata (CDU) con su formación cohesionada como nunca en torno a su líder, decidida a ser un partido «global» y a distanciarse del socio socialdemócrata en la gran coalición que gobierna el país.

El congreso de Hannover quedó marcado por una frase de Merkel -«Aquí, en el centro estamos nosotros y solo nosotros»- y la proclama, contagiada a todos sus correligionarios, de que el Partido Socialdemócrata (SPD) ha retrocedido hacia un socialismo dañino.

«Libertad o socialismo» es el eslogan que su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) ve ya como caballo de batalla electoral, tanto en los comicios regionales del próximo año como en las generales del 2009, afirmó el líder de los bávaros, Erwin Huber.

De Hannover, patria chica del ex canciller Gerhard Schröder, salió la proclama de este en 1998, siendo aún candidato a la cancillería, de que el SPD representaba el nuevo centro.

A la teórica traición a ese principio se consagró Merkel, amparada en que los socialdemócratas incluyeron el término socialismo en el programa aprobado el pasado octubre.

Pese a que Schröder no representa ya al SPD, y menos aún al que ha girado a la izquierda, fue uno de los personajes más vapuleados en el congreso. Se dijo que no fue un gran canciller, pese a que con la boca pequeña se admite que los logros económicos de hoy empezaron con sus reformas.

Merkel no dudó en arremeter contra su socio en la gran coalición, hasta el punto que resulta chocante imaginársela presidiendo el próximo consejo de ministros con tales teóricos «enemigos». Ni a conservadores ni a socialdemócratas les interesa pasarse el resto de legislatura en campaña electoral permanente, así que, fuera de mítines, se supone que guardarán las formas.

El programa del SPD -concretamente, el párrafo sobre el socialismo- acaparó más atención que el objeto central del congreso, la aprobación del texto programático. Se trata del tercero desde los aprobados en 1978 y en 1994.