George W. Bush volvió a echar mano de su poder de veto, por cuarta vez en su presidencia, para aparcar una ley que extendía la cobertura de la seguridad social a más niños. De esta forma se escenificaba un nuevo enfrentamiento entre el Congreso dominado por los demócratas y la Casa Blanca. Esta vez, además, cundió el descontento entre algunos republicanos que votaron a favor de la ley.
«Nunca ha estado tan claro cuan alejado está el presidente Bush de las prioridades del pueblo americano», dijo el líder demócrata en el Senado, Harry Reid. Y es que sin duda, el veto le costará algunos puntos más en su ya deteriorada popularidad. Eso es lo que temen los republicanos, con las elecciones presidenciales en el horizonte.
El conocido como Programa Estatal de Seguro Médico para Niños es una iniciativa que subvenciona la cobertura médica para 6,6 millones de niños cuyas familias ganan más de lo necesario como para incluirlos en el Medicaid (programa gratuito de salud para los más pobres), pero no tanto como para costearse un seguro privado.
Más impuestos al tabaco
La ley que Bush acaba de archivar pretendía destinar 35.000 millones de dólares durante cinco años para que cuatro millones de niños adicionales se pudieran sumar a este programa. El dinero se obtendría subiendo los impuestos federales al tabaco, de 61 centavos a un dólar por cajetilla.
Las razones de Bush para vetar la iniciativa -algo que semanas atrás ya anunció que haría- es que el plan es demasiado costoso, que la nueva ley cambia el objetivo con el que fue creado (ayudar a los más pobres) y que permitiría a algunas familias que ya tienen un seguro privado beneficiarse del sistema sanitario público. El límite fijado por la Casa Blanca para aumentar el presupuesto del programa era de 5.000 millones de dólares.
Los demócratas y los 18 republicanos que votaron a favor en el Senado rechazaron los argumentos de Bush y reiteraron que su intención es ampliar la cobertura para los niños.
Según datos oficiales, de los 43 millones de personas que no tienen seguro médico en el país, unos 6 millones tienen menos de 18 años, es decir más del 9% de todos los niños. Además, compararon la actual factura anual del programa, unos 7.000 millones de dólares, con el gasto mensual en la guerra en Irak.
«El lado equivocado»
«Es muy difícil para mí estar en contra de un hombre al que quiero tanto, pero desafortunadamente el presidente ha elegido estar claramente en el lado equivocado», señaló el senador republicano Orrin Hatch.
Por otro lado, si bien en el Senado la ley fue aprobada con una mayoría suficiente (de dos tercios) para dejar sin efecto el veto presidencial (67-29), no ocurrió lo mismo en la Cámara de Representantes, que se quedó cerca (265-159). Los republicanos que votaron en contra defendieron su postura señalando, entre otras cosas, que entre los niños que se verían favorecidos también habría hijos de inmigrantes ilegales.