España fue en el 2006 el país con mayor saldo neto de la UE -la diferencia entre lo que aporta y recibe de las arcas comunitarias-, pero por primera vez fue desbancada por Francia en el capítulo de percepciones brutas de fondos comunitarios. Así se desprende del informe financiero de ejecución del presupuesto de la UE que la Comisión Europea presentó ayer en Bruselas, y que sitúa a Francia como el mayor receptor bruto de dinero comunitario.
Según ese informe, Francia obtuvo de la UE en el 2006 un total de 13.496 millones de euros, frente a los 12.883 de España y los 12.242 de Alemania. El hecho de que España haya dejado de ser el primer perceptor bruto se debe a la gran cantidad de ayudas que recibe Francia de la Política Agraria Común, y a que las previsiones de gasto de los fondos estructurales españoles para el período 2000-2006 contemplaban menores inversiones precisamente en el último ejercicio del septenio.
Pese a todo, España fue el único de los cinco países más grandes de la Unión con saldo positivo, más de 4.200 millones. En el conjunto del ciclo 2000-2006 se mantuvo también como el mayor perceptor bruto con casi 100.000 millones de euros, frente a los 90.000 asignados a Francia y los 80.000 que correspondieron a Alemania. Para el septenio 2007-2013, y dado que su renta ha crecido considerablemente, España perderá gran parte de los fondos estructurales y de cohesión, pero seguirá siendo perceptora neta (recibirá más de lo que aporta) al menos hasta el 2013.
La comisaria de Presupuestos, Dalia Grybauskaité, se felicitó ayer por el elevado grado de ejecución de las cuentas comunitarias (un 99,3% de los 106.000 millones asignados para ese ejercicio). Nueve de cada diez euros se gastaron en los Estados miembros, mientras que los gastos administrativos y de personal de la Comisión, el Consejo y el Parlamento consumieron 5.076 millones. Las pensiones de los funcionarios costaron 908 millones.