Vecinos de Cervantes quieren recuperar un monte privatizado

b. Lázare LUGO / LA VOZ

LUGO CIUDAD

Un lucense consiguió 8 hectáreas de forma torticera, según el juzgado

03 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Los vecinos de Degrada y Cabanas, en el municipio de Cervantes, acaban de constituir una asociación que tiene entre una de sus finalidades inmediatas la recuperación de 80.000 metros cuadrados de monte abertal que fue conseguido hace unos 36 años por un lucense mediante un documento privado. Seis de los alrededor de 14 propietarios firmaron un escrito de cesión de una parcela que, según afirman, era solamente de 500 metros cuadrados. Con posterioridad, el beneficiado, Alfredo Sánchez Carro, realizó una venta temporal a familiares, lo recompró y lo registró.

Pasado más tiempo, varios de los firmantes de la cesión o sus herederos presentaron una demanda que acabó en la Audiencia. El tribunal lucense no falló a favor de esos vecinos por un problema de forma, pero dejó la puerta abierta a que inicien el proceso los restantes comuneros. También calificó de «claramente torticero y carente de pulcritud» el comportamiento de los demandados, es decir, de Sánchez Carro y de algún otro familiar.

Duplicidad en el registro

Degrada y Cabanas tienen amplias extensiones de montes comunales desde muy antiguo, por lo que frecuentemente la documentación existente no es mucha. Sin embargo, se da la circunstancia de que este terreno, denominado As Cruces, está en Chao do Marco, que está registrado a nombre de la totalidad de las casas del lugar desde 1922. Esto lleva a la paradoja de que los 80.000 metros cuadrados están registrados por partida doble a nombre de la comunidad, por una parte, y de Sánchez Carro y de su esposa, por otra.

Según señalan los vecinos, en 1975 Sánchez Carro se dirigió a un grupo de habitantes de Degrada y Cabanas, en la parroquia de Cereixido, para que le cediesen un terreno de 500 metros cuadrados para construir un pequeño refugio de fin de semana para él y para su familia. Unos cuantos copropietarios accedieron a firmar un documento en blanco para que, una vez conseguida la firma de los restantes dueños, fuese completado el documento con sus nombres y datos personales, a la vez que delimitarían la finca cedida. Aseguran que uno de los firmantes lo hizo después de redactado el documento.

Según consta en el expediente que tienen los vecinos de Degrada y Cabanas, el documento privado de cesión de la parcela, que acabaría siendo de ocho hectáreas, es del 18 de octubre de 1975. Trece años más tarde, sin que la finca hubiese sido ocupada ni delimitada con marcos, el documento fue liquidado en la oficina de Becerreá, abonando Sánchez Carro el 2 de enero de 1989 un total de 53.280 pesetas de impuestos. El día 4 de ese mismo mes, el beneficiario y su mujer vendieron la parcela a su hija y al yerno por 480.000 pesetas, venta que incluye un pacto de recompra en un plazo máximo de un año.

El 4 de enero de 1990 la parcela es recomprada por los primeros propietarios, que el 11 de septiembre de ese mismo año la inscriben en el Registro de la Propiedad de Becerreá. Los vecinos matizan que la finca sigue sin delimitar ni está catastrada a nombre de Sánchez Carro.

1975

Adquisición

Seis vecinos firman un documento privado de cesión

1989

Venta a familiares

Sánchez Carro vende la parcela a su hija y al yerno

1990

Compra y registro

La recompra y la inscribe en el Registro de Becerrea