Peñín elogia en su guía la recuperación de la tipicidad de la mencía
04 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.La cosecha del 2009 marcó el antes y el después de la Ribeira Sacra en la Guía Peñín. El crítico que la rubrica detectó entonces un cambio de rumbo en los tintos de esta denominación de origen. Más matices «de frambuesa y de frutos rojos» característicos de la mencía atlántica y menos vinos «malos imitadores» de los tintos de Toro. Fue, a juicio de Peñín, una cosecha «espléndida» en la Ribeira Sacra, gracias a que un puñado de bodegas aparcaron los excesos en la maceración, y con ello los vinos espesos y cargados de color, en beneficio de la «fragancia y frescura» propias de este terruño.
Esta vuelta a los orígenes, por lo que parece, se mantiene. La Guía Peñín 2011-2012 vuelve a ser generosa con la Ribeira Sacra. Sea por la mayor autenticidad de los vinos -entendida como renuncia a imitar lo que hace otros- o por el revulsivo que supusieron en el 2009 las altas puntuaciones del Wine Advocate a algunas marcas - curiosamente con perfiles muy poco «Parker»-, lo cierto es que críticos como Peñín comienzan a mirar a la viticultura heroica con otros ojos. «Estos años han sido decisivos en la gran evolución de los vinos de esta zona», señala el autor de la guía española de mayor difusión en la última entrega de su publicación, que hace algo de historia sobre los cambios experimentados por esta joven denominación de origen. Empezando por aquellos tintos «abiertos de color, pero de excelente expresión de la mencía» que invitaban a pensar «que la zona contaba con un determinado clon de la variedad que permitía extraer el mejor perfil aromático frente a otros competidores».
