Conmoción en la zona por la agresión a un maderista en Pol

Xosé María Palacios Muruais
XOSÉ MARÍA PALACIOS VILALBA / LA VOZ

LUGO

Los vecinos coinciden en que el agredido es una persona tranquila y sin propensión a los conflictos

30 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Lo ocurrido anteayer por la tarde en un aserradero de Caraño (Pol) se convirtió ayer en motivo de conversación en diversos municipios. Pocos podían decir que habían sido testigos del suceso, pero las circunstancias que lo rodearon hicieron que los comentarios abundasen.

En primer lugar, las personas con las que contactó este periódico sostienen que el agredido, A.M.I, es una persona tranquila y más bien callada, con un perfil que se considera poco proclive a protagonizar incidentes. «El non acendeu o lume», dijo ayer una persona de la zona. La agresión que cometió J.M.D. tuvo lugar en un aserradero, no en un lugar transitado, pero varias circunstancias ayudaron a que fueran varios los escenarios relacionados con los protagonistas.

El agredido vive en Meira con su esposa, que es natural de la localidad, que trabaja en una empresa local y con la que contrajo matrimonio hace algo más de un año. La primera residencia de la pareja estuvo en la travesía de la N-640, aunque luego se trasladaron a las inmediaciones del parque. Personas de esta villa manifestaron que no era «para nada» una persona amiga de follones o de discusiones, e incluso recordaron que ya acudió a Meira en su juventud para estudiar en el instituto.

Lazos familiares

Por otro lado, en esta misma localidad tiene un bufete su hermana Bonia, que es abogada de profesión y que fue concejala en Riotorto: durante el pasado mandato, tras haber liderado la candidatura de TEGA, ocupó una de las tenencias de alcaldía con Federico Gutiérrez (BNG) al frente del Concello, pero en las de este año no se presentó.

Además, en Riotorto están también los orígenes de la familia por vía paterna. El padre inició en este municipio la actividad relacionada con el sector de la madera, que luego amplió con el aserradero radicado en el término municipal de Pol y a la que acabó incorporándose su hijo. También en el municipio riotortense se recibió con sorpresa la noticia.

Cansancio

Por su parte, el agredido también resultó fuertemente conmocionado por este desagradable incidente. Ayer, tras recibir el alta en el hospital de Lugo, regresó a su domicilio de Meira con ganas de descansar y de recuperarse de las lesiones sufridas y del impacto emocional de la víspera.