Mon reconoce que la falta de liquidez forzó el concurso de acreedores

m. cuadrado burela / la voz

LUGO

El grupo empresarial Construcciones Mon presentó anteayer en el Juzgado de lo Mercantil de Lugo un concurso de acreedores voluntario ordinario. Hasta entonces, Manuel Mon era el administrador de la empresa, cargo que ahora compartirá con los otros administradores nombrados por el juzgado. «Desta maneira pretendemos darlle liquidez e garantía a todo o traballo que estamos facendo», reconocía ayer el empresario de la firma constructora con actuaciones abiertas en distintos puntos de la geografía española. Mon tiene confianza en que este concurso garantice la viabilidad futura de la empresa, que declaró un capital pasivo de 58 millones.

Preguntado sobre cómo afectará este procedimiento a las obras en marcha y a la plantilla del grupo con sede en Burela, el empresario reconoció que la constructora tiene actualmente una cartera importante de trabajos. «Agardo que esta situación non afecte á obra. Vai ser un punto e seguido. A partir de agora teremos que contar cos administradores concursais que nomee o xulgado neste proceso concursal de continuidade. E, si por algún motivo se reduce a obra, tamén teremos que reducir persoal, ademais de afinar ao máximo os nosos custes».

Mon insiste en destacar que la empresa «conta cunha boa carteira de clientes» y que es la constructora la sección del grupo empresarial la que aglutina a la mayor parte de la plantilla, que, dependiendo de las obras, puede oscilar entre los 90 y los 100 empleos directos. El administrador de Construcciones Mon confía en acabar las obras en marcha en los plazos y con los presupuestos fijados, y defiende que la tutela de los administradores servirá a modo de garantía futura «para todos cantos clientes traballen e queiran traballar con nós».

Las causas

Sobre las causas que llevaron al grupo a esta situación, Manuel Mon asegura que «foi a única saída para para garantir a viabilidade da empresa». Reconoce que las deudas contraídas son exclusivamente con proveedores y entidades bancarias, y que las nóminas de los trabajadores están al día.

El empresario sostiene que la situación de deterioro que vive el sector de la construcción dura ya varios años y que el principal problema al que debe hacer frente la empresa es de liquidez, al acumular impagos en los últimos cuatro años y ante el cierre del grifo de los bancos. «Dóeme na alma porque a empresa para mín é coma un fillo», sentenció.