Vecinos, familia y fans rindieron un caluroso homenaje al actor
26 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Las noches de verbena, la pesca furtiva en el río, los primeros coqueteos con la guitarra... Ayer fue día de confesiones para Luis Tosar, y también día de emociones. Sus vecinos de Xustás (Cospeito), «onde me criei», dice el actor, quisieron regalarle un emotivo homenaje, «por levar con orgullo o nome de Xustás aló onde vai», afirma el presidente de la asociación de vecinos Xente de Xustás, Gonzalo Rodríguez; «por ser tan humilde e cos pés na terra», cuenta su tío Eugenio, y «por recordarnos e vir sempre que pode», añade un vecino.
Entre el local social, la iglesia, el palco de la orquesta y el río se reunieron ayer unas 200 personas. Allí descubrieron un monolito con una placa para inmortalizar el compromiso de Xustás con el actor, y «saldar a débeda que nos quedou con el cando na gala dos Goya recordou o seu pobo», dice Rodríguez.
Buscando oro en el río
Fue una jornada de palabras y, sobre todo, de abrazos. «Viña algo canso e nervioso pola homenaxe, pero agora vexo que estou rodeado de familia», afirmó Tosar. El que dio vida a Malamadre en Celda 211 recordó que de niño «facía cousas raras, vestía de aventureiro e ía buscar ouro río arriba», pero también en el río, «andaba furtiveando co meu primo e outra xente do pobo -quizais de aí me veña algo de Malamadre-, porque aquí sempre houbo xente moi divertida». Pero, ante todo, ayer fue día de fiesta. Os Valuros de Castro pusieron la nota musical y, al acabar el acto, todos disfrutaron de unos pinchos al aire libre.
No se quisieron perder el acto el presidente de la Federación de Asociacións de Veciños de Lugo, Jesús Vázquez, que actuó de maestro de ceremonias, y el presidente de la Diputación, José Ramón Gómez Besteiro. Hablaron del compromiso de Tosar con Galicia y con el idioma, de su calidad como actor y de las bromas de su abuelo Rufino. Tosar volverá el día 4, para actuar en el San Froilán con el grupo Di Elas.