El alto cargo de Novacaixagalicia abrió con su intervención los festejos
29 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Hubo lleno absoluto en el Cine Teatro de Ribadeo para escuchar el pregón que pronunció ayer el director general adjunto ejecutivo de Novacaixagalicia, Javier García de Paredes Novo, que abrió su intervención agradeciendo a la comisión de festejos que se acordara de él para ser pregonero, una petición que al principio le sorprendió al considerar que, a sus «escasos méritos» se unía el hecho de que no nació en Ribadeo.
Oyéndolo parece que sí había razones para ello. La principal, que ha «elegido» ser de Ribadeo. Según explicó, es del muelle, del Porcillán, de Guimarán, la casa de su padre, esa geografía de la niñez, dominio de los pescadores, que fue nombrando en su discurso: los Carusos, los del Bispo, los Decanos de Burela, los Fernandés de Castropol..., de Manolín de Peruxo, de Toñito del Trapeiro, de los Tapiegos, de Candao, de José Ramón...
De ese tiempo recordó las mañanas en la Ría, en las playas de Figueiras; las tardes en Guimarán y por las noches el paseo a Figueirúa, cuando su tío Juan anunciaba la llegada de las pesqueras para descargar. Recordó los momentos vividos con sus tías: Matilde, las del Peruxo; las tertulias familiares en las que se hablaba de todo, de aquella «rutina perfecta».
La familia de los Moro
Señaló que aparte de ser del muelle, también era del pueblo, donde nació la mitad de su familia, los Moro. Explicó que al pueblo lo llevaron cuando su madre y su tía Yoya, «deciden que es preciso socializarnos a mis hermanos y a mí». Los paseos en bici en el Cantón, la asistencia a la misa con Don Enrique, que las relaciones humanas son lo importante, lo aprendió en el pueblo, dijo, recordando lugares, como La Bugalla y La Lira. Pero también se considera del pueblo porque le gustan las habaneras, sobre todo aquellas que cantaban los Moro para concluir «la comilona de rigor festejando la visita de mi tío Víctor». Y también habló de A Devesa, donde recordó que vivía su tío Pepe y «dónde aprendí lo que es la libertad y el vivir en contacto con la naturaleza». Y desde hace quince años, apuntó, es de Piñeira, la huerta de Ribadeo. Y además, dijo poseer la condición de veraneante, gente «con profunda vinculación con nuestro pueblo». Y añadió, recordando a Kapuscinski, que «uno puede ser de todas partes o de ninguna» y que, en su caso, «he elegido ser de Ribadeo». Afirmó también que «la franja costera que discurre entre las parroquias de Vilaselán, Piñeira, Vilaframil, Rinlo y A Devesa es de las más bonitas y mejor conservadas de Galicia. Por favor, cuidémosla», pidió García de Paredes ayer.