El hombre, que fue maniatado al igual que su esposa, está ingresado con cuatro costillas rotas
29 ago 2011 . Actualizado a las 10:46 h.Los hechos ocurrieron el viernes a primera hora de la noche, cuando se disputaba el partido del Barça, pero no trascendieron hasta ayer y de forma incompleta, porque, al parecer, las víctimas de la brutal agresión todavía no están en condiciones de hablar de los detalles del atraco.
Según las informaciones recabas hasta el momento, alguna corroborada por la propia familia, hacia las nueve de la noche del viernes llamaron a la puerta de la casa y el marido fue a abrir, sin sospechar que se trataba de los atracadores.
Algunas fuentes afirman que eran cinco personas encapuchadas, vestidas de oscuro y con guantes, pero parece que en un principio había una de ellas, posiblemente una mujer o un hombre que portaba una peluca (la oscuridad dificultaba la visión) que iba sin esa capucha en el primer momento.
Lo cierto es que el grupo entró dentro de la casa y maniató al matrimonio con una cinta adhesiva negra como la que se utiliza para embalar. A la propietaria de la vivienda dicen que la empujaron, sin llegar a pegarle, pero al marido lo golpearon, hasta romperle cuatro costillas; ayer seguía ingresado en el Hospital da Costa, con lesiones físicas y un fuerte impacto emocional.
Los atracadores buscaban dinero y de hecho creen que se llevaron unos 200 euros de botín, pero ninguna alhaja, algo que resulta muy chocante, dado que las víctimas poseen joyería en el mismo edificio donde ocurrieron los hechos y, al parecer, ninguno de los atracadores preguntó por este tipo de mercancía.
Los intrusos permanecieron en la casa durante unos veinte minutos. El propietario llevaba encima el mando a distancia de la alarma y lo accionó, de manera que al sonar en la centralita los vigilantes de la empresa de seguridad llamaron a la vivienda para ver lo que ocurría, y esa llamada de teléfono pudo haber sido la que puso en fuga a los atracadores. Algunas fuentes apuntaron que los delincuentes trataron de cortar en algún momento el cable del teléfono, pero este es un dato que no pudo ser confirmado ayer.
Lo que si parece cierto es que uno de los integrantes del grupo portaba una pistola y al menos dos de ellos hablaban en gallego. Acerca de la estatura, señalaron que había de todo, alguno alto y otros más bien bajos, de poco más de 1,60 metros.
Personal de la Comisaría de Policía de Viveiro investiga el caso, uno de los más graves que han ocurrido en los últimos tiempos en el municipio. Algunos de los datos que han trascendido hasta el momento inducen al despiste, como el hecho de que unos atracadores que atracan a unos joyeros en su casa se vayan con dinero y no pregunten por las alhajas.