La víctima pasó tres días hospitalizado tras ser agredido por cinco jóvenes
27 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Un niño de 12 años fue víctima de una brutal paliza esta semana en A Milagrosa. Los autores son supuestamente un grupo de cinco jóvenes de entre 13 y 17 años, de nacionalidad rumana y marroquí, vecinos de la zona. Como consecuencia de la agresión, la víctima estuvo ingresada en el hospital durante tres días.
Según contó el pequeño y su abuela Emilia Simón Fernández, los hechos se produjeron el pasado lunes a las 19.00 horas, en la Praza Nova de A Milagrosa. A esa hora, el niño sale de una academia de estudios que hay en la zona, y se quedó con otros compañeros en la plaza jugando a la pelota mientras esperaba a su abuela. Con él estaban, además, su primo y su hermano pequeños.
El muchacho cuenta que en ese momento llegaron los cinco jóvenes que presuntamente le agredieron, y empezaron a meterse con los más pequeños del grupo. «Yo les dije que no pegaran a mis hermanos», afirma el niño, y fue en ese momento cuando la emprendieron contra él. «El mayor fue quien me pegó, mientras los otros me acorralaban para que no escapara», dice. Relata que le dieron puñetazos en la cara y en el pecho y, al final, le golpearon la cabeza contra la pared. «En ese momento vi todo rojo y me quedé inconsciente, ya no recuerdo nada más», afirma.
Su abuela relata lo que sigue. «Llegué sobre las siete y cinco y vi mucho alboroto de gente», explica. Según cuenta esta mujer, dos señoras estaban atendiendo al muchacho y fueron quienes llamaron a la ambulancia y a la Policía Nacional: «Yo estaba tan nerviosa que creo que ni siquiera les di las gracias. Había también otros dos señores en la plaza, que explicaron a la policía por dónde se habían escapado los agresores, y al final los cogieron y los llevaron a declarar», continúa Emilia Simón. La abuela recuerda aún con el susto en el cuerpo lo ocurrido: «Echaba espuma por la boca y le rompieron las gafas, pudo ser una tragedia», afirma.
Ahora, después de haberse recuperado de las lesiones físicas (aunque sigue tomando medicamentos para el dolor), lo peor son los daños psíquicos. El niño afirma tener miedo y no quiere volver al colegio. Ayer lo llevó su abuela, pero desde el centro la llamaron para que volviera a recogerlo porque decía que se mareaba y le dolía la cabeza.
Según explica Emilia Simón, el barrio se está convirtiendo en una zona cada vez más insegura: «Uno no se da cuenta hasta que le pasa, que empieza a escuchar casos que le ocurrieron a otros vecinos, víctimas de robos y agresiones. Hace falta más vigilancia».