La información que los investigadores obtuvieron sobre los policías locales imputados en la operación fue múltiple y variada. Cada uno de los que iba al establecimiento tenía presuntamente un negocio paralelo. Uno vendía ropa, otro joyas y relojes y otro se ocupaba de llevar la verdura. Además, en ocasiones, lo vieron pelando las patatas en la cocina.
El Queens, además de burdel, era hostal. Eso obligaba a Adán a mantener una infraestructura en la que supuestamente estaban involucrados los agentes de la Policía Local. Cada mujer que estaba de fonda en el burdel pagaba diariamente unos 12 euros en concepto de habitación y comida.
En el transcurso de la investigación salieron a relucir los regalos que, supuestamente, recibieron algunos agentes de la Guardia Civil. Al parecer, a algún agente de la policía judicial llegaban cajas de vino en fechas señaladas. Asimismo no falta quien atribuya regalos de productos alimenticios al cabo Armando Lorenzo implicado en la operación.
También se investigó si un magistrado pudo haber recibido algún tipo de regalo por parte del cabo Armando Lorenzo a cambio de alguna gestión.