Parece que este tipo de situaciones únicamente se daban en Cuba, por poner un ejemplo, pero no es así. Mandos de la Guardia Civil se pasaron meses enviándose escritos, informes y contrainformes, hasta el extremo de que la magistrada llegó a acumular un voluminoso tomo con toda la documentación y todo por el impago de 46 euros de un recibo de calefacción por parte de un guardia.
Los deudores eran dos, pero uno de ellos anunció que no pagaría. La situación derivó en que un mando de la comandancia de Lugo le mandó al director de la Policía un informe, de 60 folios, para contar la situación. Previamente, el asunto le había sido transmitido el general de Galicia, al teniente coronel de Lugo y a otros mandos.
A los jefes de Lugo les molestó sobremanera el hecho de que no se abriese expediente disciplinario al guardia deudor, máxime cuando parece que se enfrentó a alguno de los mandos por la cuestión. El asunto incluso llegó a acabar en el juzgado dado que el agente formuló una denuncia.