En el centro de Lugo hay decenas de locales «golosos» desocupados
26 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.La incertidumbre económica que está provocando la caída del consumo, el precio de los alquileres y de las ventas o las garantías que demandan los propietarios son algunas de las razones por las que decenas de locales comerciales de Lugo situados en puntos estratégicos y muy concurridos del centro de la ciudad llevan años sin actividad. El fenómeno está presente en casi todas las calles: desde Ramón Ferreiro a Quiroga Ballesteros, pasando por la Rúa Nova o las plazas Maior, Santo Domingo, do Campo o Campo Castelo, entre otras.
Un caso representativo es el de la Librería Aguirre. Hace alrededor de un lustro que el negocio se trasladó a las torres del Seminario, a la Rúa Salvador de Madariaga. Desde entonces, el bajo de 150 metros cuadrados que ocupaba en Bispo Aguirre ha estado cerrado. «Los propietarios primero querían alquiler y luego decidieron vender. Para alquilar sí que había ofertas, pero la venta incluye el edificio entero, que está compuesto de bajo y dos alturas, y que necesitaría reforma», explicaron fuentes de la inmobiliaria Piunca.
También llama la atención que sigan bajadas las persianas en el local que hace esquina entre Quiroga Ballesteros y Bolaño Ribadeneira, en donde hubo una tienda que vendía edredones y demás artículos para el hogar. El Grupo Vilares compró la casa con la intención de rehabilitarla. En un primer momento, el vencimiento de los contratos de varios inquilinos retrasó la reforma del inmueble. El bajo tiene una superficie cercana a los 170 metros cuadrados y el alquiler ronda los 2.800 euros mensuales porque da a dos calles, según señala el promotor Carlos Vilares. Al parecer, una «multinacional potente» acaba de arrendarlo y podría reabrirlo en breve. Unos metros más allá, en Quiroga Ballesteros, otro local vacío de 80 metros cuadrados vale unos 800 euros al mes.
Clientes que se vuelven atrás
En la calle San Roque hay cada vez más espacios desocupados. Uno de los «golosos» está frente al asilo de ancianos. Antes había una entidad financiera. Cuando ésta lo dejó surgió un cliente. «O local estivo reservado e comprometido, pero ao final o inversor asustouse pola crise e volveuse atrás», señaló Vilares.
«Os inversores asústanse pola crise e nós tamén somos máis selectivos para evitar impagos»
Carlos Vilares
Nadie ha reabierto locales como los de los Cines Cristal o de los Almacenes San Marcos