La lista de espera en la guardería de Vilalba supera al número de niños matriculados
LUGO
La lista de espera de la guardería de Vilalba rebasa la cifra de alumnos que han comenzado el nuevo curso en las instalaciones. Según informaciones facilitadas ayer por el centro, alrededor de medio centenar de niños se han quedado sin plaza, en tanto que la cifra de asistentes es de 47.
El tramo de uno a dos años y el de dos a tres son los que concentran más demanda, de acuerdo con las informaciones de la directora, Marisé Ocampo. Los casi 50 niños que usan a diario las instalaciones representan un número mayor que el de plazas totales, algo que se explica por el régimen de asistencia de buena parte de los pequeños: suelen acudir en horarios diferentes -unos, en jornada completa, y otros, en jornada partida- de modo que no coinciden al mismo tiempo en las aulas.
Al mismo tiempo, la lista de espera de los alumnos que se han quedado fuera implicaría un número de asistentes mayor que el que reflejan esas cifras. Ocampo manifestó que si los niños cuyas familias quieren mandarlos al centro lograsen finalmente plaza, la cifra de asistentes sería también mayor: se situaría por encima de los 60 pequeños por esas mismas peculiaridades de asistencia que aparecen en los que ahora van al centro a diario.
Reservas
La lista de espera es mayor de uno a dos años y de dos a tres que en el tramo más corto de edad, de cero a uno. Aunque sin concretar del todo los datos, Ocampo estimó que de uno a dos años y de dos a tres podría presentarse una lista de espera que sería más del doble que la de menos de un año.
Una razón puede estar en variaciones recientes del número de nacimientos: según datos del Instituto Galego de Estatística (IGE) en el 2008 nacieron en Vilalba 107 niños, y en el 2009, 97. Por otro lado, los niños que van a la guardería tienen preferencia sobre los que no están matriculados, y las familias suelen inscribirlos como demandantes de plazas cuando se abre el plazo para el siguiente curso.
Comedor
Este es primer curso que tiene desde el principio el comedor, puesto en servicio en el pasado. Es uno más de los cambios de un centro que en algo más de una década de vida ha visto no solo cómo aumentaba el número de alumnos sino que también ha cambiado el concepto que se tiene de estas instalaciones, cuyos responsables prefieren denominar escuelas infantiles.