Fundamentalmente las personas de la tercera edad y colectivos desfavorecidos son los destinatarios principales de una especie de laboratorio social que quiere montar la Diputación. Según anunció su presidente, José Ramón Gómez Besteiro, el Centro de Innovación Social (CIS), comenzará a funcionar el próximo año y tendrá un presupuesto de 1.530.376 euros, de los que 168.284 procederán de una subvención directa del Plan Avanza y el resto se financiará con un préstamo que pedirá la entidad.
El centro, que será el primero que se abrirá en Galicia, seguirá el sistema de funcionamiento de los denominados living-labs , que son plataformas de investigación en las que confluyen entidades privadas y públicas muy diversas para contrastar actuaciones también muy diversas. En el de Lugo participarán 50 investigadores y un centenar de ciudadanos, que serán los que aporten a los primeros los elementos de trabajo a través de sus preferencias relacionadas con sus hábitos de vida, consumo y ocio, entre otros.
El referente más directo para la Diputación es el Citilab Cornellá, que asesorará a la Diputación. Ambos se dedicarán a la investigación en el ámbito social, si bien el de la provincia de Barcelona está más orientado al trabajo con jóvenes y el de Lugo, por las características poblacionales, se dirigirá preferentemente a las personas mayores y colectivos desfavorecidos. En los últimos días, Gómez Besteiro participó en las primeras jornadas celebradas en España por centros dedicados al conocimiento.
No será un centro social
El de Lugo funcionará en las instalaciones de la Fundación TIC, junto al Hospital Provincial. Los responsables de la Diputación consideran que, dado que las nuevas tecnologías serán uno de sus apoyos fundamentales, ningún otro lugar es más adecuado que el del órgano centrado en el área audiovisual.
Besteiro puso especial interés en resaltar que no se tratará de un centro social más, sino de «un laboratorio de investigación social» que desde el punto de vista de los ciudadanos ayudará a evitar que las nuevas tecnologías creen una nueva brecha social entre quienes las utilizan o no. A los investigadores les permitirá ensayar no solo teorías para adecuar los servicios a las preferencias, sino también productos de todo tipo.
La Diputación considera que las empresas que participen ahorrarán dinero o tendrán acceso a experimentos que en solitario no podrían realizar por falta de capacidad. Besteiro y los técnicos ponen como ejemplos posibles el diseño de programas y aplicaciones informáticas relacionadas con estos colectivos, o artículos como una silla de ruedas que presente mejoras con respecto a las tradicionales.