La Sociedad Deportiva Becerreá pide un campo de hierba artificial que permita continuar el trabajo que desarrolla con las categorías inferiores de la formación
Un campo de hierba artificial. Es lo que necesita la Sociedad Deportiva Becerreá para evitar que se desmorone el meritorio trabajo que están llevando a cabo con las categorías de formación. El presidente de la entidad, José Antonio Guerra Castro, advierte que la cantera podría desaparecer por falta de instalaciones adecuadas: «No son sólo los partidos, están los entrenamientos semanales y el campo de hierba natural no aguanta».
Mientras las aulas ancaresas se van quedando vacías a causa del azote demográfico, el club de fútbol cuenta con más niños que nunca y la próxima temporada podría ser la primera en la que la Sociedad Deportiva compita en todas las categorías inferiores. Masculinas, claro, porque la mujer y el deporte continúan siendo la asignatura más suspensa del rural gallego.
Pero la falta de un campo de hierba artificial amenaza con truncar la apuesta de la Sociedad Deportiva por el fútbol base. «El campo de hierba natural está en condiciones pésimas. Estamos aplazando partidos y trasladando entrenamientos al pabellón y a Baralla»: José Antonio Guerra explica que con solo el equipo sénior jugaban un partido cada quince días, lo que le daba tiempo a que el campo se recuperase. «Si llovía entrenábamos en el pabellón», dice. La paulatina incorporación de los equipos inferiores está convirtiendo el terreno de juego en un infierno de barro. «Estamos en un callejón sin salida y la próxima temporada con cinco equipos en competición serán dos o tres partidos cada jornada, y diez entrenamientos semanales. El campo no tendrá tregua».
Jugadores de la comarca
«Después de 14 años al frente de la Sociedad Deportiva, mi gran ilusión sería conseguir un equipo sénior formado sólo por futbolistas de la comarca», expresa José Antonio Guerra, el emisorista de incendios que lleva más de una década entregando todo su tiempo libre a la gestión del fútbol en Becerreá. «Por lo menos queremos que los niños tengan la opción de formarse aquí y jugar en el equipo absoluto, aunque luego algunos opten por tomar otros derroteros», reconoce.
El fomento del fútbol base supone un giro copernicano en la filosofía del club, cuya primera formación ha contado tradicionalmente con muchos jugadores foráneos y, en el mundillo del fútbol, la Sociedad Deportiva tiene fama de firmar suculentas fichas. «La entidad no paga sueldos a los jugadores desde hace diez años», afirma el presidente, que recuerda que el actual proyecto se inició tres temporadas atrás «por la demanda de los padres» y por la convicción de que en la cantera está «el futuro del fútbol en la comarca».
Además de la base, el otro pilar que sustenta el nuevo rumbo de la entidad es la apertura a toda la comarca de Os Ancares. Son las dos caras de una misma moneda, porque completar plantillas para tantos equipos en una zona con pocos jóvenes, sería imposible si la Sociedad Deportiva no mirase a los concellos vecinos. De este modo los equipos del Becerreá se nutren de niños y jóvenes también de Baleira, Baralla, Pedrafita, Navia, As Nogais y Cervantes.
Presupuesto de 55.000 euros
La Sociedad Deportiva maneja esta temporada un presupuesto de 55.000 euros, de los que sólo la quinta parte, destaca el presidente, proceden de subvenciones públicas: «Las principales fuentes de ingreso son los socios, la publicidad, la venta de rifas y loterías y la organización de eventos», matiza. Un trabajo de calle que dinamiza mucho la economía de la zona.
Tres profesionales llevan la escuela de fútbol y las distintas formaciones: Antón Méndez y Daniel Fernández, en las categorías de formación, y Alberto Engrova, entrenador del primer equipo. «Antón tiene contrato con dedicación plena a través de los planes de cooperación de la Consellería de Traballo. Podemos presumir de ser la primera entidad sin ánimo de lucro que se benefició esta ayuda de la Xunta para contratar técnicos deportivos», afirma.
Cuando decidió comenzar con el fútbol base, Guerra se había quedado prácticamente solo en una empresa que, apunta, se le estaba «quedando grande». Esta temporada la directiva ha incorporado tres personajes conocidos en el Concello: el edil nacionalista Ovidio Montaña, el popular Antonio González Madarro, y José Fernández Carrete, el último concejal de Cultura con el ex alcalde Fernández Pombo: «No tiene nada que ver con política y la presencia de todos ellos ha sido esencial para la continuidad de la Sociedad Deportiva», concluye Guerra.
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