El Museo lleva años sin exponerlas, salvo algunas de las del pintor lucense
23 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Hace seis semanas comenzamos una serie en la última página de nuestra edición en la que dimos cuenta de las joyas de orfebrería que forman parte del legado de Álvaro Gil y que están depositadas en el Museo Provincial. El objetivo no era otro que mostrar a los lucenses el importante valor de las piezas que podría perder el Museo de Lugo, y por extensión todos los lucenses, si finalmente se la familia consigue sus pretensiones.
Terminamos hoy la serie sobre el legado de Álvaro Gil con algunos de los 19 cuadros que forman parte de la colección. Se trata de doce obras de pintura catalana de gran valor -y alguna con importancia para Lugo, como el cuadro de Jordi Curós Ventura que muestra su visión de la Praza de España-, seis del lucense Jesús Rodríguez Corredoyra y el Retrato de un caballero , de Dionisio Fierros.
Los cuadros de la pintura catalana no se exponen al público desde hace años, no así algunas de las obras de Corredoyra, especialmente la famosa Hambre en Lugo , cuadro muy influenciado por la pintura de El Greco.
Los cuadros catalanes son de autores que desarrollaron su trabajo en el siglo XX, con claras influencias de las corrientes artísticas que procedían de Francia y donde destacan los paisajes y las escenas cotidianas de varios puntos de España.