Con respecto al problema planteado por el vaciado del embalse del Sil, María Xosé Vega afirmó: «somos a única institución que polo de agora ten feitos os seus deberes». Sin citar directamente a nadie, aseguró que no se puede convertir a la Diputación en verdugo porque, por el contrario, es una víctima ya que el vaciado de la presa tiene repercusiones en sus catamaranes.
Con respecto a los barcos, reconoció que el cañón del Sil tiene una gran repercusión en el turismo fluvial, pero incidió en que durante los próximos meses se podrán seguir viajando en catamarán en las aguas del Miño.
Tras afirmar que hay sintonía y acuerdo entre las partes y explicar los detalles del plan, dijo que espera el apoyo de la Xunta.
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