Vega Buján presentó el plan para paliar la ausencia de barcos en el río Sil
La vicepresidenta tercera de la Diputación dio a conocer ayer el contenido del plan turístico alternativo elaborado para el cañón del Sil con motivo del vaciado del embalse de San Estevo, que llevará a cabo la empresa Iberdrola durante medio año a partir de la Semana Santa. María Xosé Vega, que presentó las medidas a la comisión de afectados de la zona sur, confirmó que los catamaranes no funcionarán en el Sil, si bien lo harán en el Miño. De todas formas, dio a entender que no está totalmente descartado porque anunció que van a comprobar si se puede utilizar el embarcadero de Chanteiro, ubicado entre el de Doade y el de Os Chancís y en desuso desde hace años.
El tren turístico es la principal esperanza del organismo provincial para tratar de paliar los efectos económicos del vaciado del embalse. Vega señaló que los catamaranes atraen a la zona del Sil a una media de 15.000 visitantes y, según el estudio elaborado por expertos de la USC, el convoy ferroviario llevará a unas 13.000. El plan de la Diputación incluye la presentación de paquetes turísticos con el fin de que estos viajeros se desplacen a zonas como Doade y Gundivós, con recorridos por las bodegas, casas de turismo y artesanía.
La responsable provincial de turismo se basó también en el estudio de los técnicos del Ibader para afirmar que los usuarios del tren turístico probablemente dejen más dinero en la comarca que los de los catamaranes. Igualmente incluyó los 5.300 viajeros que acudirán dentro del programa Kilómetro 0.
Turismo de aventura y obras
El programa especial contempla la práctica del turismo de aventura. En este sentido, señaló que el descenso de 30 metros en el nivel del agua ofrecerá la oportunidad única de ver otra perspectiva y de la práctica de actividades como la escalada. Anunció que ya están en contracto con empresas especializadas para que utilicen el cañón durante los próximos meses.
El descenso del nivel del agua va a ser igualmente aprovechado para realizar obras en los dos catamaranes, el de Doade y el de Os Chancís, el más próximo a la presa. En el primero serán realizados trabajos de conservación, pero en el segundo serán obras más importantes, debido a que ahora los barcos no se pueden aproximar por existir una roca en medio del agua que dificulta la maniobra. Según Vega Buján, este embarcadero fue mal construido y no permite el acceso a personas minusválidas y porque tiene 140 escalones.
La Diputación descarta la construcción de nuevas pistas de acceso al embalse. Unas resultarían de difícil tránsito, otras requieren voladuras de rocas en una zona de viñedos y protegida, y alguna tendría un coste de 1,5 millones de euros, inasumible teniendo en cuenta que el vaciado del embalse durará seis meses.
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