Autoescuelas lucenses acusan ya el descenso de la natalidad en los noventa

LUGO

El deseo de muchos lucenses es cumplir 18 años para sacar el carné de conducir, por lo que miles de jóvenes que rondan esta edad se matriculan cada año en las autoescuelas de la provincia. Pero si en esas franjas vitales hay cada vez menos chavales, el número de potenciales clientes disminuye; y las escuelas lucenses de conducción están empezando a notar el importante descenso demográfico que se produjo en la década de los noventa. «A baixada da natalidade que houbo nos anos noventa estanos afectando agora», señaló el presidente de la Asociación Provincial de Autoescolas, José Luis García.

Destaca que en estos momentos «hai moitos menos rapaces de entre 18 e 22 anos» de los que había hace un tiempo. «A análise -afirma- é moi real e temos datos que avalan todo iso». Las estadísticas que maneja el colectivo refieren un descenso de en torno a un 50% por ciento en la cifra de alumnos que se inscriben cada año para conseguir el permiso de conducir. «E a competencia é a que é», destaca García, responsable de una asociación de la que forman parte 45 autoescuelas matrices. Cada una tiene sus secciones, por lo que en la provincia hay alrededor de 60 centros de enseñanza.

A esta circunstancia se suman los efectos de la grave situación económica, que también está pasando factura. «Únense as dúas cousas: o descenso da natalidade e a crise económica. A crise das autoescolas é tremenda», indicó García, que es propietario de la autoescuela Lucus, en la capital amurallada.

En este sentido, fuentes del sector sostuvieron que en la actualidad hay muchos monitores en paro, algo impensable hace tan solo una década, cuando «resultaba imposible» encontrar profesores de autoescuela disponibles, ya que todos los que había estaban trabajando. Ahora, en cambio, ha habido despidos. «O mercado non absorbe a toda esta xente», indicó el propietario de una escuela para enseñar a conducir.

Valoración coches de prácticas

Por otro lado, responsables de varias empresas lucenses indicaron que cada vez les resulta más complicado renovar y cambiar los automóviles que emplean para hacer prácticas. Sostienen que concesionarios y talleres están valorando cada vez menos los turismos usados, e incluso, en algunas ocasiones, ponen infinidad de pegas para no recogerlos, aunque el coche lo hubieran vendido ellos hace poco más de un lustro.