Los herederos de Álvaro Gil Varela suspendieron una reunión que tenían concertada hoy en la Diputación para negociar con el vicepresidente primero el futuro de la colección que se expone en el Museo. La decisión, según notificó el representante legal en un escrito remitido a la institución, está relacionada con la información publicada ayer por La Voz.
Tras mostrar su desacuerdo con que se atribuya a los herederos un interés meramente de lucro, afirmando que es falso, el abogado considera «que en estos momentos una negociación con la Diputación no puede desarrollarse dentro del clima de buena fe y confianza necesario para alcanzar un buen fin».
En el mismo escrito enviado a Antón Bao reclama el cambio de interlocutor. Señala en el último párrafo que «dado que en la prensa nunca se había publicado ninguna información acerca del contenido de las entrevistas cuando mis clientes trataban directamente con el excelentísimo señor presidente de la Diputación Provincial de Lugo, le participamos que a partir de la fecha consideramos al señor Besteiro como único interlocutor válido en las negociaciones».
Por otra parte, el abogado incide en que la reclamación de la colección ya es un asunto que viene de largo, desde hace once años, en tanto que la negociación comenzó hace dos años. Considera que los gastos reclamados por la familia durante todo este proceso son bastante más de los 600.000 euros, si bien matizó que no plantearon el pago de ese dinero como condición previa y tampoco se pueden cuantificar por el momento.
Según señaló el abogado, ya en la reclamación presentada en la etapa del anterior presidente de la Diputación la cuestión económica no figuraba. Dijo que, como recogen los escritos remitidos a la Diputación, las reclamaciones básicas se centraban en la exposición de la totalidad de las piezas del legado, que se actualizasen los seguros de las obras y que se estableciese un nuevo contrato de depósito. La exigencia económica surgió tras generarse gastos «debido a la actitud de la Diputación».