Conceden incapacidad a la mujer que demandó al Sergas por un alta médica

D.Cela

LUGO

La Seguridad Social otorgó a la trabajadora la incapacidad para el desempeño de toda actividad laboral

10 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El Instituto Nacional de la Seguridad Social concedió la incapacidad permanente a Elvira Coroas Palacios, la trabajadora lucense a la que la Inspección Médica le dio el alta cuando estaba pendiente de una intervención quirúrgica para la que ya había hecho las pruebas preoperatorias. La mujer, a la que le diagnosticaron dos tumores, había presentado el informe de un neurocirujano que recomendaba a la paciente que evitara esfuerzos físicos y que realizara controles periódicos de la lesión cerebral que padecía por el riesgo de hemorragia. Coroas Palacios que fue a juicio para impugnar el alta laboral demandó al Sergas y al Instituto Nacional de la Seguridad Social.

El Juzgado de lo Social número uno dictó una sentencia en la que reconocía la existencia de un angioma cavernoso, pero precisaba que ello no provocaba incapacidad para trabajar. También hacía referencia a la tumoración de la parótida y al síndrome ansioso que padecía, que consideraba que tampoco eran incapacitantes.

La trabajadora lucense, que está pendiente de una nueva intervención quirúrgica de parótida en el Juan Canalejo, en A Coruña, que tuvo que ser aplazada a principios de año por una gripe, está incapacitada para «el desempeño de toda actividad laboral normal». La calificación que le otorgó el equipo de valoración de incapacidades del Instituto Nacional de la Seguridad Social fue la de incapacidad permanente, en grado de absoluta.

Elvira Coroas se dirigía al supermercado en el que trabajaba en un bus urbano en 3 de abril del año 2008. En el transcurso del viaje sufrió una trombosis. La mujer fue trasladada al Hospital Xeral, donde le diagnosticaron un angioma cavernoso y un tumor en la parótida izquierda. Estuvo de baja desde el 3 de abril hasta el 20 de octubre de ese mismo año en que la Inspección Médica le dio directamente el alta. La trabajadora impugnó ese parte que la obligaba a incorporarse al trabajo. Tenía pendiente una intervención quirúrgica para la que ya le habían hecho las pruebas del preoperatorio y ese mismo día tenía cita para el anestesista.

Coroas Palacios pudo solucionar esta situación con su propia empresa, que le dio vacaciones, pese a que no las tenía fijada en esa fecha. Cuando le dieron el alta hospitalaria, después de la primera intervención del tumor de parótida, en el buzón de su casa encontró una carta del Sergas en la que desestimaban su reclamación y se ratificaban en el alta médica.