La luz todavía no se extingue

LUGO

Los integrantes de este colectivo de Sarria llevan varios meses inactivos, pero a la espera de que surja algún problema en el que tengan la necesidad de intervenir

20 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Hace alrededor de dos años, un grupo de sarrianos alarmados por lo que consideraban una elevada incidencia de cáncer en Sarria decidieron unirse en una asociación ecologista que bautizaron como Hign Noon . El grupo tenía una cosa clara, la relación entre la enfermedad y la presencia de pararrayos radiactivos en varios puntos del término municipal era evidente.

Con ese espíritu comenzaron a trabajar con un único objetivo, conseguir que la administración retirara los elementos que consideraban peligrosos de los tejados de casas particulares, edificio públicos como el cuartel de la Guardia Civil o iglesias como la de Oural.

Lo primero que hicieron fue documentarse sobre el origen de los pararrayos y detectaron que una buena parte de ellos contenían elementos radiactivos. Tras elaborar un amplio estudio y reunirse en varias ocasiones con representantes de la administración lograron que sus peticiones fueran escuchadas y al cabo de unos meses técnicos expertos procedían a retirar los pararrayos. Fue una gran victoria que hasta el momento nadie les agradeció.

El segundo caso en el que se involucraron fue en la lucha contra la colocación de un transformador eléctrico en el Malecón. Consideraban que la presencia de ese aparato podía ser pernicioso para la salud y que su ubicación en uno de los lugares más transitados de la villa no tenía sentido.

En esta etapa fue cuando protagonizaron sonadas protestas y concentraciones. La mayoría las celebraron en el propio lugar en el que se iba a colocar el transformador, pero la más espectacular fue la que realizaron en la entrada de la Casa Consistorial parapetados tras una gran pancarta.

En este caso sus desvelos no tuvieron el éxito esperado, y después de varios aplazamientos el transformador fue colocado y hoy está funcionando.

En esta protesta se produjo una anécdota, cuando los operarios intentaron colocar el transformador por primera vez y no pudieron hacerlo al ser más grande el aparato que el hueco que habían excavado.