Animación con récord en la carrera de carrilanas de Abadín

Mayte Corbelle

LUGO

Con tres flotadores por banda, viento en popa a toda vela, no corta el mar, sino vuela, de A Corda hasta Abadín un velero bergantín... Es una de las frases que se les vino a la cabeza a muchos de los que ayer se dieron cita en Abadín para ver el descenso de las carrilanas. Auténticas obras de ingeniería doméstica pilotadas con destreza que hicieron las delicias de participantes y de público. Al final fueron 27 y hasta A Corda subieron ayudadas por vehículos a motor, «pero baixar é outra cousa», aseguraban algunos de los participantes.

Así, la mayor parte de las carrilanas que acudieron a este descenso acelerado eran obras de arte. Entre ellas había un velero con sus dos tripulantes, así como una réplica de un coche de competición de F1 al más puro estilo clásico o una interpretación libre de lo que podría ser un híbrido entre el coche fantástico y el batmóvil.

También destacaban otras dos carrilanas que tenían como elemento fundamental la madera. Una de ellas llegaba directamente desde Narón, un clásico de este tipo de competiciones en forma de bicicleta vaca que, bajo el nombre de O toro de San Fermín , se llevó el premio a la originalidad. La obra, un triciclo a modo de moto chopper realizada con raíces y ramas de árboles, también tuvo premio, se llamaba A avispa y fue elegida como la mejor realizada.

Vistosidad

Con todo, en el descenso, las carrilanas que más llamaron la atención por su peligrosidad y vistosidad fueron las que iban a ras de suelo. En ellas, sus pilotos van a escasos centímetros del asfalto, tumbados boca abajo, por lo que las sensación de velocidad y peligro aumenta de forma considerable. Pilotos atrevidos que llegaron a Abadín desde diferentes puntos de Galicia pero también desde el Bierzo y desde Asturias.

De deste modo, la de este año fue la edición que congregó a un mayor número de participantes, algo que celebraron desde la organización, a medias entre el Concello de Abadín y la Asociación de Baixada de Carrilanas de Abadín, que tiene tan sólo tres meses de vida. En total, unas 40 personas vigilaron que todo funcionara a la perfección y de forma voluntaria.

Así pues, cientos de personas se dieron cita en la tarde de ayer para ver de cerca estas pequeñas obras de arte y algunos de los protagonistas, justo antes de salir, y como si de un rosario se tratara, se encaminaban a la línea de partida recitando aquello de «a ver se desta chego ao final sen estropear o bólido nin caer nunha cuneta». Plegarias que fueron escuchadas, y, según la organización, «non houbo que lamentar ningún sobresalto, todo perfecto, de feito fixemos tres baixadas, unha máis das que tiñamos previsto».

Así, la más rápida en realizar este recorrido de tres quilómetros y medio fue la carrilana Jonikart (Pontevedra), que lo hizo en 3 minutos 5 segundos, «así que ademais de levarse o trofeo por acabar rápido, tamén leva no seu haber o récord deste circuito dende a Corda ata Abadín», explicaron desde la organización.