La paraplejia de Luis ha hecho que los gallegos le ayuden en su larga hazaña
29 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La maquinaria es muy simple, un sistema de piñones y engranajes como el que llevan las bicicletas, dos pedales, un asiento y tres ruedas. Un instrumento que para algunos es una nave de otro mundo pero que a Luis González le ha ayudado a iniciar una hazaña hace ya 29 días. Desde que pisó tierras gallegas este peregrino que sufre una minusvalía ha llamado la atención de muchos compañeros de camino y vecinos de las zonas por las que pasa. Gente que, aún siendo la primera vez que ven una hazaña de tales características, han querido acercarse hasta Luis para apoyarle y hacer que la distancia que le queda hasta alcanzar Santiago sea más llevadera.
El martes este estadounidense pisó por primera vez tierras gallegas. Lo hizo entrando por los montes de A Fonsagrada a través del camino primitivo de Santiago. Sin embargo, la manera de pisar el asfalto gallego de este peregrino ha sido muy diferente a la del resto de caminantes que visitan estas tierras con destino a la capital de Galicia. Las tres ruedas de su bicicleta adaptada son las que le ayudaron a, un día más, llegar a la meta y poder pasar la noche en A Fonsagrada. Por detrás dejaba cientos de kilómetros. Tantos como 600. Su camino empezó en Irún. Pueblo fronterizo con Francia. Desde allí se planteó un reto. Hacer el camino del norte hasta Gijón para luego alcanzar el primitivo que lo conduciría hasta Santiago. Para esta hazaña no fue solo, contó con el apoyo de su hermana, sus padres y unos amigos. Lo curioso es que, en los primeros kilómetros el resto de familia y amigos pensaba que no sería capaz de, tan siquiera, salir del País Vasco. Pero con su esfuerzo demostró lo contrario. En apenas 8 etapas este estadounidense comenzó a vislumbrar tierras cántabras. Y con la noticia el silencio de los que decían que iba a rendirse.
Seguimiento popular
El paso de los días demostró que Luis estaba preparado. Su objetivo era recorrer kilómetros hasta Santiago montado en su bicicleta adaptada para promover su fundación de ayuda a parapléjicos «The walkabout foundation». Y ayer ya estaba en San Román de Retorta. Los que decían que no podría, con los días, se sumaron a la hazaña y ahora le acompañan hasta Santiago. Pero lo que no esperaba Luis era encontrar tanto apoyo por parte de los vecinos de los pueblos por los que pasa. Emocionado recuerda ahora la larga pendiente con la que tuvo que luchar antes de entrar en Galicia. Eran 12 kilómetros de subida. Al principio se le estaba dando bien pero los últimos dos le costaron especialmente. Se concentró, miró al frente y siguió empujando. Sin embargo, al poco rato comenzó a escuchar la bocina de un coche que le adelantaba. En la parte posterior de éste dos mujeres mayores que muy contentas le saludaban y le daban ánimos. Bajaron la ventanilla y le dijeron que habían conocido su historia e iban hasta allí exclusivamente para verle. Querían hacerse una foto con él. Pero la pendiente era muy dura y si Luis se paraba no podría volver a arrancar.
Ese momento se le quedó, a Luis, grabado en el corazón. Pero también otro en el que le acompañaron durante una etapa 20 peregrinos más, y otro en el que un minusválido bajó desde su casa para verle pasar. Días inolvidables que, según dice, muestran la importancia de esta hazaña.