El Aeroclub de Rozas volvió a vivir ayer un abarrote de público digno de los grandes espectáculos. Y bien cierto es que hubo espectáculo durante todo el día. El Aviocar del Ejército del Aire ofreció bautismos del aire a numerosos lucenses. Hizo abundantes vuelos durante todo el día y en cada uno cumplía el sueño de volar por primera vez a más de 30 lucenses. Curiosamente predominaban los niños y también las personas mayores entre el pasaje, y era difícil saber quienes bajaban con más cara de satisfacción. Los más atrevidos puedieron lanzarse en paracaídas por primera vez junto a un instructor sin necesidad de conocimientos previos, ya que los saltos se realizaban en tandem, es decir, en pareja, dentro del mismo arnés y con el mismo paracaidas, de tal forma que el paracaidista profesional dirige la caída y el neófito simplemente tiene que disfrutar de las sensaciones. También hubo atrevidos que probaron a volar en un avión acrobático, lo que también produce sensacione extremas y adrenalina a chorro. Y quienes prefirieron simpelemente ver el espectáculo sin experimentar las emociones en carne propia, tuvieron el día completamente ocupado. El buen tiempo favoreció el espectáculo, y además de los aviones acrobáticos, el público pudo ver en acción a los aviones de incendios, a los paracaidistas y a los avionetas participantes en la vuelta aerea, que ayer terminaron su competición. Hoy seguirá habiendo espectáculo aunque después de comer las aeronanes empezarán a abandonar Rozas. El espectáculo volverá el próximo año.
Todos estaban en Rozas o en la playa. En la ciudad había ayer poca gente, y prueba de ello fue el concierto de la banda o la muestra de oficios en la Praza Maior, con poco público.