La mala suerte de Quique

X. Francos

CDLUGO

El joven de Bretoña que murió ayer en un accidente ocurrido en Rozas se quedó dormido y no pudo viajar con sus compañeros en la furgoneta de la empresa

18 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La que sigue es la crónica de la mala suerte de Quique, como así conocían en Bretoña al joven que ayer, a primera hora de la mañana, dejó la vida en el asfalto en las inmediaciones del cruce de Rozas, en la carretera N-640. Enrique Bouso Rivas, de 22 años iba, como todos los días a trabajar a la construcción. Era empleado de su tío, el constructor José Bouso, presidente del Club Deportivo Lugo. Con él, en su Honda Civic, iba otro compañero, Juan Carlos López Gallego, que está en grave estado en el Hospital Xeral de Lugo a donde fue llevado tras el espectacular accidente. Tuvo que ser rescatado de entre el amasijo de hierros del vehículo en el que quedó el joven Quique.

La mala suerte comenzó a torcérsele a este muchacho a primeras horas de la madrugada cuando no consiguió despertar a tiempo para poder coger la furgoneta que, al parecer, llevaba a otros trabajadores de la constructora a Lugo. Por eso no tuvo más remedio que ir en su coche.

Vecinos de Bretoña, comentaron ayer que, al parecer, el compañero de Quique, se ofreció para llevar el el coche, sin embargo el joven prefirió conducir él. Se sentía obligado a ir en su vehículo después de no haber despertado a tiempo. No era conocedor de que a unos cincuenta kilómetros de distancia de su casa le esperaba la muerte.

Los restos mortales del joven fueron conducidos al tanatorio de A Pastoriza después de que les fuese practicada la autopsia. Por el local funerario pasaron a lo largo del día numerosos amigos y vecinos, algunos comentaban la mala suerte de la familia porque el padre murió también trágicamente hace algún tiempo. Por la noche estaba prevista una celebración religiosa. El entierro será esta tarde.