Las instalaciones municipales carecen de la clave para entrar en la red sin cables de Internet

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Gadea G.Ubierna Los lucenses que quieran conectarse con su portátil a Internet mediante una red sin cables (wifi) solo pueden hacerlo en una de las muchas cafeterías que ofrecen este servicio. En la mayoría dependencias municipales todavía no se puede hacer porque ni siquiera tienen zona de conexión o, en los casos en los que la hay, nadie sabe cuál es la clave para entrar en la red municipal, llamada «wifilugo», o cómo conseguirla. Esto ocurre en el centro social de Fingoi, o en la planta baja del Seminario, por poner dos ejemplos.

La concejala de Servizos Xerais, Luisa Zarzuela, explicó el martes a La Voz que la posibilidad de implantar una red wifi en la capital está descartada, de momento, «por su elevado coste». En cambio, la socialista afirmó que los usuarios que quisieran podían acudir con sus ordenadores portátiles a los centros sociales o a la planta baja del Seminario (donde están las oficinas municipales) para conectarse a Internet gratis en los puntos delimitados para ello.

Zarzuela explicó que, para conectarse, hay que tener una clave de acceso a la red inalámbrica, que se obtiene a través de la página web del Concello. El problema es que este trámite todavía no se puede realizar (de hecho ni siquiera aparece la posibilidad en la página) y, por lo tanto, tampoco se puede poner en marcha el dispositivo instalado en la planta baja del Seminario, que según distintas fuentes, «funciona perfectamente».

¿Pirateo?

En los centros sociales también hay dificultades de acceso por la clave y también por la falta de información sobre la conexión. Mientras que en el teléfono de información municipal 010 se indica que el único centro que dispone de zona wifi para los ciudadanos es Fingoi, al llamar o acudir a otros centros sociales se indica que también hay posibilidades de conexión. En la Milagrosa, por ejemplo, el personal ignora si hay zona específica, pero afirma que hay gente que se conecta con su portátil en los pasillos del centro.

Al acudir a este centro y buscar redes sin cables para navegar en una silla del pasillo, aparecen varias: «wifilugo», que es la legal y está candada; y biblio, a la que se puede acceder pero sin la seguridad de no estar pirateando la conexión de la vecina biblioteca pública.

Mientras que en el 010 se explica que la clave de acceso se facilita en el centro social, al acudir a la biblioteca de Fingoi, el usuario se encuentra con que nadie sabe cuál es. En cualquier caso, es posible conectarse y, al igual que en la Milagrosa, aparecen varias redes disponibles: «Concello 1» y «wifilugo», que están candadas; y otra de libre acceso, cuyo propietario es difícil de identificar. Es probable que sea el colegio situado en la acera de enfrente.