«A Deputación tiña un coche oficial e unha furgoneta para ir a Castro»

Benigno Lázare

LUGO

Compaginó su actividad como técnico de Agricultura con la política, a la que saltó en un momento que no lo esperaba

04 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

A Julio Ulloa Vence lo pilló la política haciendo un curso en la universidad de Georgetown (Estados Unidos), que era algo muy poco frecuente en los años sesenta. «Eramos dous, un asturiano e máis eu, que nos mandou o Ministerio de Agricultura, e tiven que aprender bastante inglés porque o estudara no Bacharelato pero non era suficiente». Fue para estudiar la mejora de cultivos forrajeros para la alimentación del ganado, algo en lo que Lugo ni estaba en pañales. También importó la red de centros de inseminación que se montó en toda la provincia.

De aquel viaje conserva una anécdota que culminó con una carambola. Durante una visita a una fábrica de maquinaria le enseñaron la primera empacadora de hierba que vio. Él, ingeniero agrícola y funcionario en Lugo, pensó en lo útil que sería en una provincia que dedicaba a la recogida de la hierba algunas de las jornadas de trabajo más duras de todo el año. El problema era el precio, carísimo. Pocos días después, todavía en el país americano, recibió una llamada del gobernador civil, Eduardo Iglesias del Río, para comunicarle que contaba con él para la presidencia de la Diputación. De poco sirvió que le dijese que no se consideraba la persona más indicada, porque cuando regresó ya no le dio opción de meditarlo y le dijo quelo estaba esperando el sillón de San Marcos. Al poco tiempo, la granja provincial Gayoso Castro tenía una empacadora y a partir de ahí la casa comercial vendió bastantes más en Lugo.

Ulloa forma parte de una tradición de técnicos de prestigio que trabajaron y trabajan codo con codo con la gente del campo, primero desde el ministerio y después desde la consellería y desde otros departamentos. A su condición de técnico sin ninguna experiencia política recurrió para tratar de hacer desistir de su empeño al gobernador civil. En una época en la que los hombres accedían a la política a partir de la cuarentena, él fue presidente con 32 años, siendo aún hoy el más joven de cuantos dirigieron la Diputación posiblemente en el último siglo.

40 millones y un 1.500

En 1963 el presupuesto de la Diputación eran 40 millones, pero de pesetas (hoy son 20 más, pero de euros), dinero que no daba para muchas alegrías porque los concellos estaban a tres velas y eran todos a pedir para no llorar. «Había un coche oficial, o do presidente, e un chófer, Alfonso Ascariz, que era moi bo profesional, e tamén tiñamos unha furgoneta pero era para ir a Castro de Ribeiras de Lea». El coche presidencial era un Seat 1500 que carecía de calefacción atrás, y por eso cuando iban a Madrid en invierno Julio Ulloa viajaba delante con el conductor para no pasar frío. «Moitas veces acompañábame algún político e, como nos conxelabamos, Alfonso fíxolle unha modificación para que chegara o aire quente á parte de atrás, porque era un bo coche pero moitas comodidades non tiña», recuerda.

La estancia en la Diputación de este taboadés duró dos años, porque la Falange aún tenía bastante poder y sus afinidades falangistas eran inéditas. Julio prefiere pasar por alto ese aspecto y solamente pone un «afortunadamente» cuando se refiere a la desaparición de las jefaturas provinciales del Movimiento, pero fue público que su cese, en 1965, fue por imposición de la Falange. El gobernador, que lo había nombrado, estaba siendo presionado para que lo instase a afiliarse al partido único. Cuando llevaba dos años en la presidencia del palacio de San Marcos, Eduardo del Río se lo insinuó, pero Ulloa no lo consideró apropiado porque tampoco se había comprometido a nada cuando lo nombraron. El resultado fue que lo sustituyó en la presidencia de la Diputación Latorre, subjefe provincial del Movimiento (el jefe siempre era el gobernador).

Senador y diputado de UCD

Su regreso a la política no se produjo hasta 1977, de la mano de UCD. Con este partido fue senador y diputado durante 13 años. Posteriormente permaneció otros ocho en el Concello de Lugo, primero con Vicente Quiroga en el gobierno tripartito, y en el siguiente mandato formó parte de una lista independiente con Mauricio Posada y Eduardo Núñez-Torrón.

De la Diputación cita la efectividad de los servicios técnicos, que resultaban claves para paliar la falta de medios. Hospitales y carreteras, casi todas sin asfaltar, eran los principales problemas que se planteaban en San Marcos. Del Concello valora la proximidad a la gente, aunque las posibilidades de hacer cosas eran más reducidas, «sobre todo non sendo alcalde». En esa época se hizo el planeamiento, que generó grandes problemas entre los partidos.

En su vida profesional pasó por muchos servicios y estuvo al frente de varios. Cuando se presentó al Senado la primera vez dejó la dirección de la Escola de Enxeñeiros Técnicos Agrícolas.