Las torres de Arneiro, caídas en el temporal de hace dos semanas siguen a la intemperie y sin protección alguna a la vista pese a que una de ellas sufrió pérdidas de material desde que se vino abajo. Una visita realizada ayer al mediodía a Arneiro y Momán, parroquias de Cospeito donde se levantaron en los años cuarenta del siglo pasado, permitió comprobar que no se observaba ningún dispositivo de vigilancia. También ayer publicaba este periódico la intención de cursar órdenes a la Guardia Civil para evitar saqueos.
Mientras tanto, la sustracción del material cometido en días pasados, del que ya informó este periódico, ha sido tenida en cuenta por el alcalde de Cospeito, Armando Castosa, para dirigirse al Ministerio de Defensa en demanda de medidas de protección. El regidor mostró ayer al mediodía su intención de enviar un telegrama -que llegaría, dijo, antes que otro escrito mandado por correo ordinario- para urgir la adopción de alguna protección.
Castosa propone que se valle el terreno para que no siga «o expolio», y recalcó además que el ministerio debía tomar medidas como propietario de las antenas y de los terrenos en los que se asientan. No obstante, recordó que el Concello, hace algunos años, llegó a dirigirse al Gobierno central para reclamar la reparación de las instalaciones o para emprender algún proceso que desembocase en su cesión al Ayuntamiento.
Proyecto para Internet
La caída de las torres puede dejar sin sentido el proyecto que pretendía recuperarlas para potenciar el acceso a Internet en zonas rurales y que se redactó en colaboración con la fundación comarcal. Ese proyecto tenía entre otras ventajas, como explicó ayer el alcalde de Cospeito, el gran alcance de las torres, con lo que podrían extender la cobertura a municipios relativamente alejados y favorecer así el empleo de las nuevas tecnologías.
Por otro lado, vecinos de la zona reiteraron ayer que en los dos últimos fines de semana -hace do tuvo lugar la caída- se notó la presencia de vecinos y forasteros que se acercaron a la zona para ver las torres. Así lo confirmó una vecina de Momán, Ana Iglesias, que se refirió a las torres como un símbolo de la comarca.
Su casa está situada cerca de la torre de Momán y al lado de la LU-113. En la noche en que la torre cayó notó un ruido muy fuerte, aunque no sabe si fue por su caída o por la de una parte de la chimenea de su casa, también afectada por el temporal del mes pasado.
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