En las últimas semanas se han producido varios atropellos de peatones en la capital lucense. ¿Por qué, según parece, aumenta este tipo de accidente¿ ¿Cómo evitarlo? Son respuestas a las que, a preguntas de la La Voz, responden algunos profesionales de distintos sectores relacionados con el tráfico y la responsable de una asociación vecinal en cuyo ámbito de actuación figura la avenida de Ramón Ferreiro, una de las calles en las que con frecuencia se producen atropellos. Aunque con matices, hay una amplia coincidencia en que las infracciones cometidas por los peatones también deben ser denunciadas por la Policía Local.
El vicepresidente de la Asociación de Radiotaxi, Roberto Villamide, señala que detrás de muchos atropellos hay una distracción del conductor, del peatón o de ambos. «Andamos moi despistados», dice este profesional del volante, que por su oficio sabe bien qué pasa en las calles de la capital. «Cada un vai o seu, pensando nas súas cousas e moitas veces nin se entera dos sinais», asegura este taxista. Apunta también a la incidencia de la rutina en la falta de atención. Este es un aspecto en el que igualmente hacen hincapié otros de los consultados por La Voz. Está convencido de que «en certas ocasións, tanta culpa teñen os peóns como os condutores».
En coherencia con el análisis que hace, Villamide dice que una condición fundamental para reducir el riesgo de atropellos es que tanto los viandantes como los pilotos pongan la atención necesaria. ¿Soluciones? Como los demás consultados, coinciden en la educación vial, pero también considera indispensable que al igual que la Policía Local denuncia las infracciones que cometen los conductores, debe actuar del mismo modo con respecto a los peatones. De igual opinión es José Reigosa, jefe del Parque Móvil Municipal de Lugo y director del Parque Infantil de Tráfico de la capital lucense. Tiene claro que las normas de tráfico obligan a todos, a peatones y automovilistas y, por tanto, los infractores, tanto si van a pie como al volante de un coche, deben ser denunciados. Los comportamientos que no se ajustan a las normas -señala- constituyen un riesgo para el infractor y para los demás usuarios de la vía. En el caso de los viandantes, por ser la parte más débil, respetar las normas es la mejor manera de evitar riesgos, señala Reigosa.
El presidente de la asociación de autoescuelas, José Luis García Ferreiro, pone el énfasis en la formación. Dice que a los alumnos de las academias se les insiste en la obligación de respetar los pasos de peatones. Pero también resalta que, finalmente, es necesaria la acción coercitiva y, cuando es precisa -señala- tiene que afectar por igual a todos los usuarios de la vía pública que no cumplen las normas.
La presidenta de la asociación de vecinos de la avenida de Ramón Ferreiro y calles próximas, Beatriz Varela, dice que es necesario que la Policía Local efectúe una labor sostenida en materia de tráfico. Cree que es contraproducente que se pase de temporadas de mucho control a otras sin casi nada.