Por norma habitual, es el equipo de gobierno el que decide qué normativas u ordenanzas se tramitan en el Concello y cuándo. Ayer, en cambio, fue el partido con menos concejales -el BNG- el que decidió poner en marcha la maquinaria de una cuestión espinosa: la elección democrática de los pedáneos o, como puntualizan los nacionalistas, los representantes vecinales en las parroquias «que non é o mesmo».
El BNG ha aprovechado un resquicio legal (los artículos 94 y 95 del Regulamento orgánico del pleno) para presentar en el registro municipal una propuesta de normativa que permitirá que los vecinos elijan a sus representantes vecinales en las parroquias, si es que llega a aprobarse. Para ello, los cuatro nacionalistas necesitan el apoyo del PP, puesto que el PSOE -si no hay virajes imprevistos- no se lo va a dar, ya que se ha opuesto en público y en más de una ocasión a esta posibilidad.
El concejal Xosé Chorén explicaba ayer que «o único que fixemos foi dar corpo legal ao Regulamento de Participación Cidadá, que está bloqueado dende hai meses por a elección dos representantes veciñais». Los representantes de los tres partidos mantuvieron el año pasado distintas reuniones con federaciones, asociaciones y otros colectivos vecinales para consensuar un Reglamento de Participación Ciudadana. Las partes implicadas lograron consenso en todos los puntos, excepto en el de los pedáneos.
Por ese motivo, los nacionalistas han presentado una propuesta alternativa al Regulamento en cuestión, en la que incluyen todos los acuerdos unánimes, y también el tabú, en el que solo discrepaban los socialistas.
Esta peculiaridad hace pensar a los concejales del BNG que los nueve populares apoyarán su propuesta y permitirán aprobar un reglamento de participación que no cuenta con el apoyo de quien gobierna. Por ley, la normativa que registró ayer el BNG irá a la junta de gobierno en un mes, pero no la pueden desaprobar, solo tienen posibilidad de informar. Después, se llevará a pleno y, está en manos del PP aprobarlo o no.