Madera para comer el pulpo en armonía con el entorno

X.M.P.

LUGO

Cualquier comensal mínimamente enterado sabe que las claves del pulpo están en su cocción y en el empleo de sustancias como el aceite o el pimiento. Acompañarlo con cachelos o elegir la bebida que se tomará para la ocasión son otras decisiones igualmente trascendentes, sin que por ello se pueda olvidar otra, el lugar donde se comerá.

Un lugar convertido en destino casi obligatorio de los devotos del pulpo es Castro de Ribeiras de Lea, cuya carballeira, situada en pleno centro urbano, atrae a los amantes del cefalópodo con la potencia del mayor imán. Hacer más grata la estancia de los comensales y ofrecer un entorno que no desmerezca con la comida -la calidad del pulpo, faltaría más, se da por segura- es lo que ha impulsado el Concello de Castro de Rei en los últimos meses con resultados que ya están a la vista.

Con un presupuesto de 60.000 euros -la Consellería de Innovación e Industria aportó 42.000 euros, y el Concello, los 18.000 restantes- la caseta en la que vecinos y forasteros comen el pulpo en amor y compañía se ha ampliado con una construcción en madera, lo que ha implicado otras medidas: en semanas pasadas se trasladaron tres robles americanos, replantados en otra zona cercana a la de antes tras haber sido arrancados.

Que la imagen es otra resulta evidente. El alcalde de Castro de Rei, Juan José Díaz Valiño, afirmó ayer que el anterior aspecto, con revestimiento de plástico sobre la zona de comedor, resultaba negativa con el entorno, por lo que se buscó, dijo, reducir ese impacto. Otra cuestión que se resuelve así, como subrayó Valiño, es que los plásticos incluso ocupaban una parte de la acera, lo que suponía además un estorbo para los peatones.

La caseta nueva tiene tejado de pizarra, materia que también se ha colocado en los servicios y en la construcción ya existente. Con todo ello, recalcó ayer el regidor, se ha perseguido que el aspecto de la zona, por su céntrica ubicación y por la carballeira que la envuelve, fuese el mejor posible. El pulpo aparecerá así en un entorno más grato a la vista, mientras que su capacidad para resultar agradable al paladar será, no hay duda, la misma que la que tenía hasta ahora, como bien saben los que se desplazan habitualmente.