Cuando los neandertales pasaron por Triacastela

SANTIAGO CIUDAD

Antes de fin de año se espera averiguar en el laboratorio la antigüedad del yacimiento paleolítico de Cova Eirós

09 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Antes de que acabe el año se sabrá la edad del yacimiento neandertal más importante de Galicia, localizado el pasado agosto en Triacastela, según prevé el equipo científico dirigido por la Universidade de Santiago que investiga este hallazgo. Para entonces se espera que hayan concluido los análisis de laboratorio que desvelarán la antigüedad de estos restos -lo que se conoce como datación absoluta-, en los que se empleará una técnica hasta ahora apenas utilizada en yacimientos gallegos.

Para medir la edad de los numerosos restos de fauna que fueron hallados en Cova Eirós junto con abundantes muestras de industria paleolítica se empleará el conocido método radiométrico del carbono 14. El problema es que este sistema sólo permite datar restos orgánicos que tengan una antigüedad máxima de en torno a 50.000 años. No obstante, el yacimiento podría ser más antiguo, puesto que que el Paleolítico Medio -época a la que corresponden estos vestigios y en la que vivió el hombre de Neandertal- abarca entre 300.000 y 30.000 años de antigüedad. En tal caso, el carbono 14 serviría para certificar que los restos rebasan los 50.000 años, pero no valdría para calcular su edad con más exactitud.

Partículas de cuarzo

Para salvar este posible obstáculo, los científicos recurrirán a otro método muy utilizado actualmente en la investigación del Paleolítico, que en Galicia sólo se ha empleado en algunos yacimientos del Baixo Miño. Se trata de la datación por termoluminiscencia del cuarzo, una técnica basada en la propiedad de este mineral de emitir luz cuando es calentado. Mediante este análisis -que no tiene el límite cronológico del carbono 14- es posible saber cuánto tiempo llevan enterrados los granos de cuarzo que forman parte de los sedimentos del suelo de la cueva y averiguar así la edad de la capa de tierra en la que están sepultados los restos arqueológicos.

Según indica el arqueólogo Arturo de Lombera, hasta hace algún tiempo esta técnica sólo se podía emplear con piedras que hubiesen sido quemadas en una hoguera o un incendio, midiendo el tiempo transcurrido desde que el mineral sufrió la acción del fuego. En los últimos años, el sistema se perfeccionó y ahora se aplica en todo tipo de contextos, sin necesidad de que el mineral fuese calentado al fuego. «Es una técnica muy apropiada para Galicia, porque aquí es muy habitual que la tierra contenga partículas de cuarzo», señala De Lombera. «Combinando el carbono 14 y la termoluminiscencia, esperamos fijar con bastante precisión la edad del yacimiento», agrega.