Evaristo Galiano y el lucense José Vázquez, dignos herederos de la tradición churrera más antigua

La Voz

LUGO CIUDAD

28 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

«Teníamos todo, todo a tope. La churrería estaba lista para empezar a vender hoy y teníamos el container lleno con todas las cosas». El lucense José Vázquez, propietario de Churrería Don Pepe, estaba ayer algo más tranquilo que el día anterior. «No hubo daños personales y eso es lo más importante», reflexionaba junto a su compañero de fatigas, Evaristo Galiano, el dueño de Churrería Galiano.

«¿Intencionado? De ninguna manera», afirmó con seguridad Vázquez, en relación con las posibles causas de las llamas. Al parecer, durante la mañana del viernes en el ferial se produjeron sucesivos cortes de luz. Uno de ellos podría haber provocado un cortocircuito en el cuadro del negocio de los Galiano. La familia, natural de Pontevedra, es una de las históricas en San Froilán. «Mi hijo es la quinta generación de churreros. Empezó mi tatarabuelo, que era de Nadela. Luego mi bisabuelo, mi abuelo, nosotros, y ahora mi hijo», explicó con una mezcla de orgullo y añoranza Evaristo Galiano, delante de la churrería móvil prestada en la que desarrollarán su oficio durante los próximos días.

En el mundo de las churrerías también es histórica la familia de José Vázquez. «Empezó mi abuelo, siguió mi padre y después yo», relató ayer. Se podría decir que tanto Evaristo como Pepe empezaron a descubrir la vida entre leche, harina, huevos y azúcar. «Las cosas han cambiado mucho. Hace veinte años, para desayunar algo especial había que comprar churros, ahora ya no», finalizaron.