Firi nació en los años cincuenta con la confección de prendas de ropa de punto a medida. Posteriormente evolucionó hacia la moda de mujer y los complementos
28 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Maca Orol Castro se crió entre telas, perchas y trajes y con 16 años empezó a montar los escaparates de la tienda de su madre, Rita Castro Neira, la propietaria de Firi, en la calle Armañá. Este comercio de ropa de mujer tuvo su origen en los años 50, de manos de Consuelo Neira Castro, la madre de Rita y abuela de Maca, que inició su trayectoria como empresaria con una fonda. Por problemas de salud cambió de actividad y montó una mercería, en la que se dedicaba a la confección de prendas de punto a medida. A ella se incorporó su hija Rita, que fue la que le transmitió le dio el testigo a la tercera generación.
La tienda la dirige en la actualidad Maca, que es la encargada de comprar la ropa de cada temporada en ferias especializadas del sector, directamente de fábrica o a través de los muestrarios de los distribuidores. En su comercio venden actualmente más de 42 marcas diferentes, con todas las tallas que saca al mercado el fabricante, por lo que no le resulta difícil encontrar prendas a mujeres delgadas o a las que necesitan tallas más grandes.
La joven empresaria está muy satisfecha de haber tomado la decisión de incorporarse al negocio de su madre. Sus hermanos siguieron caminos diferentes al suyo. Ella era la única que desde pequeña no salía de la tienda y que, dentro de sus posibilidades, le echaba una mano. Eso sí, en lo que nunca se pareció a su progenitora fue en el manejo de la aguja. Confiesa que no sabe lo que es asegurar un botón.
Lo que realmente le gusta a esta empresaria lucenses es el trato con los clientes y ellos, mejor dicho ellas, son la razón de ser del negocio. Estudio Turismo y su primer trabajo de promotora de publicidad. Probó también suerte con los viajes, pero, finalmente se decidió por vender ropa, en lugar de paquetes turísticos.
Maca Orol insiste en que, por el momento, gracias a la fidelidad de los clientes, no está notando en exceso un descenso en las ventas, derivado de la crisis. «Cuando compro las colecciones -confiesa- hay veces que elijo cosas pensando en alguna de ellas en concreto porque le conozco el estilo. Y, pocas veces me equivoco en la elección, siempre suelen gustarle». «La verdad es que -asegura- ir a las ferias y a ver las colecciones pensando en una persona concreta facilita mucho las cosas a la hora de elegir».
Este comercio lucense tiene algunas clientas que eligen prácticamente todo su vestuario a principios de temporada.
Firi tiene como aliadas a las tres dependientas que trabajan en el negocio, que también aportan su grano de arena en la atención al público y no reparan en sacar y sacar prendas de las estanterías hasta encontrar la que desea la clienta.
Dos de ellas llevan años en la casa y conocen perfectamente su funcionamiento y los gustos de muchas de las compradoras. La tercera está poniéndose al día.