Que la playa de As Catedrais es un lugar turístico está claro. Los miles de visitantes que diariamente pasan por allí lo corroboran y, al abrigo de tanta expectación que causa el arenal, han acudido un buen número de negocios ambulantes que aprovechan el aluvión de visitantes para lograr algún beneficio.
Jilenida de Jesús es una de las propietarias de uno de los negocios. Ella se dedica a confeccionar colgantes y otros complementos y a venderlos en As Catedrais. Asegura que «estoy aquí porque para trabajar es un lugar ideal, vengo, me relajo y estoy mucho más a gusto. Además, por supuesto, en verano también se vende mucho más porque viene muchísima gente».
Además del puesto de Jilenida, en un día cualquiera de verano se pueden ver muchas otras personas vendiendo, en su mayoría, joyas hechas a mano. Aunque este tipo de negocio es el que más abunda, también acude allí algún pintor para vender sus creaciones y otro tipo de comerciantes ambulantes.
Ayer fue un mal día para ellos, ya que una inspección policial obligó a muchos de ellos a retirarse.