Los socialistas hacen frente a situaciones difíciles por el Plan Paradai en Lugo y el PP trata de reparar daños en Foz
06 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Con el fin de curso llega la Feira do Libro y la Praza Maior se convierta en la librería de ocasión que no tiene Lugo. Abren sus puertas las casetas casi al mismo tiempo que la clase política, harta de enredar los días de los lucenses, pone la proa hacia el descanso estival. Atrás queda un curso político confuso, en el que la crisis fue desaceleración y ahora que llegan las vacaciones es ya la «situación de serias dificultades que vivimos». Al Zapatero perifrástico lo auxilia en el circunloquio Blanco de Palas, el lucense que sigue en el cargo porque vende el libro ajado del discurso socialista como un manual de modernidad y vanguardia. El PSOE celebra congreso y a él acude Orozco, quizá predispuesto a dejarse aconsejar sobre un posible pacto con el BNG, cada vez más improbable a medida que avanza el mandato. En la feria de la política también hay producto de ocasión.
El PSOE estrenaba jornadas congresuales mientras en Lugo algunos gobernados por los socialistas de Orozco lograban cambiar un proyecto imposible en el Plan Paradai, un proyecto que sitiaba casas y entretenía el ocio de los automovilistas con paseos arriba y abajo para alcanzar su destino. El socialista José Piñeiro , que es concejal especialista en conflictos, apaciguó los ánimos y pospuso una protesta que aún no está cerrada. El concejal Piñeiro es el chimpín del socialismo municipal y de calle, el político que transita el embarrado territorio del conflicto y lleva el engrudo con el que Orozco asegura su red de afinidades. Piñeiro es un concejal con experiencia, y ya avisó Wilde que «la experiencia es el nombre que dan todos a sus propios errores». Ya se ve que el edil y el delegado de Política Territorial, Núñez Segade , coinciden con Confucio en que «gobernar significa rectificar».
Concluye el curso político y de nuevo hay síntomas que parecen confirmar que no andaba errado el autor que se mostraba convencido de que quien no se atreve a ser inteligente se hace político. El Parlamento de Galicia promueve unas jornadas para darse a conocer a los lucenses y en Lugo el Parlamento es una extraña exposición y un concierto de jazz. El conocimiento de la Cámara por los ciudadanos no mejora, pero sí su capacidad de asombro ante la propensión de los elegidos a tomar el pelo a los electores. En Chantada, el gobierno local ha decidido convertir en ciclistas a sus policías municipales, ahora que la provincia se confirma como el territorio preferido para los excesos al volante. El policía ciclista es la ocurrencia veraniega del político en víspera de vacaciones, la aplicación local y cuestionable de un modelo tan útil en otros escenarios como de dudosa eficacia en la geografía chantadina.
Perspectivas
Concluye el curso político y hay como un prolongado ¡ufff! entre el ciudadano peatón, que ve cómo gran parte de sus impuestos acaban financiando iniciativas cuestionables y, con frecuencia, inútiles. Y más ahora que el presidente Zapatero ha pasado de ver la crisis como un proceso de desaceleración y ya la denomina situación de serias dificultades que vivimos. En Lugo, la crisis, desaceleración o dificultad vive emboscada en una apariencia de inexistencia de crisis. En Lugo, ni la Administración da ejemplo de austeridad, ni el administrado síntomas de intranquilidad. La crisis está en el boca a boca, en un desasosiego por lo que vendrá y en la vaga intuición de que no hacer nada es lo peor que se puede hacer. Y no se hace nada. Salvo algunos, algunos sí hacen. Los empresarios de la construcción, que son gente que sabe rentabilizar sus recursos, pretenden cobrar indemnizaciones por los accidentes obreros.
Los empresarios de la construcción son, ya se ve, un ejemplo de previsión y de por dónde van los tiros de un futuro marcado por las «serias dificultades que vivimos», que dijo el presidente Zapatero. Tiene razón el presidente del Gobierno: todo son dificultades. Vaya que sí, que ahí está el PP de Foz que se vio privado en pleno del voto de su compañera María Luisa Prieto , que el día de la sesión decidió quedarse en casa mientras en el consistorio se decidía el presupuesto. Dificultades, sí, para el presidente provincial del PP, Xosé Manuel Barreiro , que rema cuanto puede para conseguir un partido bien organizado, dinámico y de alta rentabilidad electoral, mientras algunos peones abren vías de agua en la barca popular. Barreiro, si busca en la Feira do Libro, hallará sin duda consuelo en el Camus que alguna vez escribió: «La integridad no está sujeta a reglas».