Desde el Radio Club Lugo, Rafael Coro argumenta que una de las posibles razones de que no aparezcan tanto radioaficionados jóvenes como antes es que la propagación atmosférica en estos momentos no es la mejor para quien pretenda realizar comunicados a larga distancia.
«Existen ciclos desfavorables, quizás por la radiación solar, y estamos en uno de esos», precisa. La altura de la antena, la potencia del transmisor o los repetidores son importantes pero las condiciones de temperatura y densidad del aire en la troposfera son determinantes en la refracción de las ondas de VHF y que las transmisiones puedan ser escuchadas a larga distancia.
«Más que la influencia de Internet, hubo mucha gente que utilizaba la banda de dos metros, con el walkie-talkie, o la banda ciudadana de 27 megahercios, que abandonó cuando llegaron los teléfonos móviles», dice Coro, que señala en cambio que en las bandas más bajas los radioaficionados siguen trabajando. El Radio Club Lugo dispone de un repetidor VHF en la Serra do Oribio y otro de UHF ubicado estratégicamente en el centro de Galicia, en la Serra do Faro.
Así, desde la sede del club en la avenida de As Fontiñas, pueden realizarse contactos por todo el planeta. Sobre la torre de O Arneiro, señala que es interesante como elemento radiante, pero conectarla en la banda de 160 metros, con telegrafía, exige un acople por radioaficionados expertos.
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