Los radioaficionados reunidos el pasado fin de semana en O Arneiro pudieron comprobar que el tensor roto de la antena de Veiga de Pumar ha sido reparado, con lo que disminuye el peligro de derrumbe, tal como ocurrió hace dos años con la situada a seis kilómetros, en Abadín.
Justo Novo, un de los que se movilizaron para reclamar la conservación de estos radiofaros de la Segunda Guerra Mundial, ha comprobado el mayor deterioro de la torre central desde la última vez que la visitó el pasado año. «Uno de los vientos superiores está ya muy deshilachado y a punto de romperse y el aislador de la antena ha aparecido rajado como si le metieran un hachazo, se ve que es deliberado pues la raja continua en una línea a lo largo del aislador; y han terminado por desvalijar lo poco que quedaba en la instalación , dos conexiones que existían en el edificio central», relató. Cree que la zona debería ser vallada, para evitar más daños en las torres. El aislador de estas antenas es de esteatita, un material cerámico.
El secretario del Radio Club Lugo, Rafael Coro, cree que más valioso incluso que las torres eran los equipos de O Arneiro: «Estuve allí hace muchos años, y era un verdadero museo, con generadores, aparatos y piezas que estarán dispersos por ahí»,
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