Varios constructores llevan décadas desayunando juntos

LUGO CIUDAD

La cita es en el España, donde ayer la afluencia la redujo una feria

10 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Al sector de la construcción de Lugo le quedan dos años difíciles antes de salir de esta crisis y la clave es aguantar el tirón. Los bancos cerraron el grifo y si antes empujaban, casi literalmente, a pedir créditos por la totalidad del precio del solar y daban financiación para pagar incluso el proyecto, ahora se miden mucho más. Es una cuestión de resistir un momento, que no esperan que sea peor que el ciclo del 92. Estas fueron algunas de las conclusiones obtenidas después de compartir un desayuno con empresarios del sector. No era un desayuno cualquiera, sino que se trataba de la cita que mantienen desde hace varias décadas un grupo de los más significativos de la capital, en el mismo escenario, el España, donde tienen mesa reservada.

Saber cómo afronta el sector la situación actual, denominada por unos desaceleración y por otros, sencillamente crisis, fue uno de los objetivos para compartir una hora del tiempo de un grupo de personas que trabajan en la misma actividad, compiten dentro de ella, lo que no les impide ser amigos. En la mesa no estaban todos los que forman parte de este grupo consolidado, en el que tiene sus reglas establecidas: paga el primero que llega, no el último. La feria especializada del sector de Madrid mermó la concurrencia. José Núñez, José Bouso, los hermanos Candelas, Ramón y Manuel Alonso; Neira y Eladio Díaz Campos, compartieron mesa con un bancario, un funcionario y una periodista.

Sobre lo que cuecen en los desayunos del España, donde habitualmente se reúnen una decena, circulan auténticas leyendas urbanas, difíciles de confirmar. Ellos aseguran que hablan de fútbol, -de eso doy fe- de mujeres y de otros temas, entre los que no están incluidos los negocios, porque los negocios se hacen con la frialdad del cerebro, tal como reconoció uno del grupo, y las amistades, como la suya, se mantienen con el calor del corazón.

A algunos miembros del grupo no les duelen prendas reconocer que, al igual que los periodistas, la información siempre puede resultar útil en cualquier momento. Posiblemente uno de los objetivos de estos encuentros diarios, que se completan con la cena semanal.