Arranca el Carnaval en la ribera

LUGO

La Fundación Xosé Soto colabora con los Amigos do Entroido Ribeirao para que continúen saliendo volantes y peliqueiros

21 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El Entroido Ribeirao, una de las manifestaciones más genuinas del Carnaval en el sur de la provincia de Lugo, arrancó ayer en el ecomuseo de Arxeriz, situado en la parroquia de Fión, dentro del municipio de O?????Saviñao. Volantes, mecos y peliqueiros abandonaron por segundo año consecutivo las tierras de la ribera chantadina, escenario tradicional de sus correrías, para celebrar el Domingo Lambedoiro del otro lado del Miño.

La Fundación Xosé Soto de Fión, promotora del ecomuseo, colabora con una aportación de 1.300 euros, destinada a la Asociación de Amigos del Entroido, a mantener vivo el Carnaval tradicional de la ribera miñota. «Estamos pola colaboración entre asociacións para axudar a manter o noso patrimonio cultural», explica José Antonio Quiroga, director del ecomuseo, que celebró una jornada de puertas abiertas coincidiendo con la primera cita del Entroido.

Oficios satíricos

Volantes, mecos y peliqueiros desfilaron desde primera hora de la tarde por el exterior del ecomuseo, donde también se escenificaron algunos oficios , improvisadas representaciones teatrales donde impera el humor irreverente propio de estas fiestas. En atención a las connotaciones gastronómicas del Domingo Lambedoiro, los asistentes fueron obsequiados con unos pinchos y vino de la Ribeira Sacra. La invitación también sirvió para compensar alguna que otra sacudida a los mirones por parte de peliqueiros y mecos, responsables de garantizar el peculiar protocolo del Entroido Ribeirao.

A diferencia de los mecos, que visten viejas ropas y una máscara carnavalesca cualquiera, los peliqueiros tienen su uniforme tradicional y van a cara descubierta. Se protegen la cabeza con una pañoleta, de colores igual de llamativos que el resto de su vestimenta, y hacen sonar las campanas que rodean su cintura en una danza con la que protegen a los volantes. Estos últimos destacan por sus aparatosos puchos , provistos de largas cintas multicolores a las que imprimen movimiento sus portadores con gran destreza.