Los arqueólogos esperan que los análisis radiométricos ayuden a datar las huellas humanas recién encontradas en el yacimiento de Cova do Xato
La aparición de huellas humanas en una cueva próxima a la localidad de Noceda supone un importante paso adelante para el estudio de los poblamientos paleolíticos de la sierra de O Courel, de los que hasta ahora no se conocía ningún rastro. El hallazgo de un hueso -supuestamente de oso- con marcas producidas por un instrumento de piedra en la Cova do Xato representa una importante pista para los arqueólogos que trabajan desde el año pasado en el sur lucense y que ya consiguieron localizar una gran cantidad de herramientas líticas en diversos puntos de las comarcas de Lemos y Quiroga. El descubrimiento ofrece un interés especial por varios motivos: la sierra de O Courel es una zona sumamente complicada para encontrar rastros paleolíticos de cualquier tipo y el hecho de que esta marca humana haya aparecido sobre materia orgánica abre la posibilidad de obtener una datación radiométrica que ayude a comprender mejor la evolución del poblamiento prehistórico de las montañas lucenses.
Por ahora, los científicos sólo tienen una idea muy imprecisa de la posible antigüedad del hallazgo. «Lo único que se puede afirmar de momento es que esa marca se produjo en algún momento del Pleistoceno superior, es decir, hace entre 10.000 y 120.000 años aproximadamente», explica Arturo de Lombera, uno de los coordinadores del equipo que realizó el descubrimiento. Para precisar más la fecha habría que efectuar una datación por el conocido método del carbono 14, pero el proceso no es nada sencillo. Según indica el arqueólogo, «el carbono 14 sólo es fiable para restos que tengan una antigüedad máxima de 40.000 o de 45.000 años. Si el hueso fuese más antiguo, como por ejemplo de 70.000 años, el análisis radiométrico mediante el carbono 14 no nos permitiría conocer su antigüedad real, y el procedimiento es muy caro, así que tendremos que pensarlo mucho antes de llevarlo a cabo», añade.
Otra posibilidad que barajan los arqueólogos es la de analizar mediante el carbono 14 una costra de caliza estalagmítica que cubría el suelo de la cueva en el lugar donde fue encontrado este hueso, lo que daría una idea de la antigüedad mínima que puede tener el hallazgo. De Lombera puntualiza a este respecto que «conocer con precisión la edad de esa costra permitiría asignar un límite cronológico a los materiales que aparecieron en el subsuelo por debajo de ella, entre los que estaba el hueso tallado, pero no serviría para datarlos con mucha más precisión. Por ejemplo, la costra pudo formarse hace unos 15.000 años, pero el hueso ya podría llevar enterrado allí muchos miles de años cuando se formó».
En cualquier caso, los investigadores confían en que este nuevo hallazgo ayude a esclarecer el pasado remoto de O Courel. En las excavaciones que se llevarán a cabo posteriormente en otras grutas de la sierra cabe la posibilidad de hallar instrumentos prehistóricos como el que produjo el corte en el hueso de la Cova do Xato y que serían los primeros que se encontrasen en la zona. Hasta el momento, las industrias líticas más próximas que se conocen fueron las que se estudiaron la pasada primavera en unos viñedos de la parroquia quiroguesa de A Ermida, junto a la carretera que une Quiroga y Folgoso.
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