«Los condes tuvieron un influjo muy grande en Nápoles»

F.???A.

LUGO

Profesor de historia de la Universidad Federico II de Nápoles, Giovanni Muto es especialista en el período de dominación española en el sur de Italia. La ponencia que presentó en la primera jornada del curso de la UIMP versó sobre la actuación política de los condes de Lemos en la los tiempos en que gobernaron el antiguo virreinato napolitano.

-¿Los virreyes de la Casa de Lemos dejaron una huella muy profunda en la historia de Nápoles?

-Tuvieron un influjo muy grande, sobre todo el séptimo conde, don Pedro Fernández de Castro, que hoy sigue siendo considerado como uno de los mejores virreyes que tuvo Nápoles. Fue especialmente importante su actuación reformista en materia de justicia y la defensa que hizo de los intereses de la población del virreinato contra los excesivos impuestos que se querían imponer desde Madrid. Se puede decir que se esforzó por imponer una racionalización en aquel sistema político. Además, también desarrolló una labor destacada en el terreno cultural.

-¿Qué es lo que más se recuerda hoy en Nápoles de aquella etapa?

-Quedan bastantes huellas históricas de los condes de Lemos, pero hoy en día se les sigue recordando sobre todo por el Palacio Real, uno de los grandes edificios históricos de Nápoles, que fue iniciado por don Fernando Ruiz de Castro y terminado por su hijo, don Pedro Fernández de Castro.

-En el título de su conferencia, califica como «proyecto sin éxito» la estrategia política de los condes de Lemos en tiempos de Felipe III. ¿En qué sentido se puede considerar como un fracaso esa trayectoria?

-En el sentido de que los miembros de la Casa de Lemos habían elaborado una estrategia compleja para hacerse con una posición privilegiada en el sistema de poder de la época y al principio parece que lo consiguen, pero finalmente no sucede así. El sexto conde, don Fernando Ruiz de Castro, el primero que fue virrey de Nápoles, logró una importante posición. También lo hizo su hijo, el séptimo conde, que fue virrey y después presidente del Consejo de Italia, pero tuvo que dejar este puesto en 1618. Su hermano, el octavo conde, parecía igualmente destinado a la primera línea de promoción política. Pero desde 1622 ó 1623, los Lemos caen en desgracia junto con sus aliados los duques de Lerma. Trabajaron mucho por tejer alianzas con las facciones y las familias nobles que se movían en el entorno de la corte y por hacerse con una posición de privanza duradera, pero al final no lograron realizar sus proyectos. -¿Qué le parece el proyecto del Ayuntamiento de Monforte de iniciar un proceso de hermanamiento con Nápoles? -Puede ser una buena iniciativa y una buena ocasión para reforzar unos lazos históricos importantes. Creo que hay posibilidades de que la idea salga adelante.