Un recorrido de ocho kilómetros permite conocer lugares de notable interés etnográfico y paisajísitico en la parte norte de la sierra
En las proximidades de la aldea de Meiraos, en plena sierra de O Courel y en las estribaciones del monte de Pando, se encuentra los restos de una construcción que sirvió antaño como refugio de pastores y que sigue siendo conocida como Casarella de Pando por los vecinos de la zona. El lugar fue un importante punto de encuentro para los habitantes de las aldeas de Meiraos y Vilasibil que iban a pastorear el ganado a estos parajes. Un recorrido que lleva a este punto permite disfrutar de unas excelentes vistas de la sierra de O Courel y visitar varios lugares relacionados con antiguas explotaciones mineras. El itinerario tiene unos ocho kilómetros de longitud y puede recorrerse enteramente en automóvil.
Para situarse en el comienzo de la ruta hay que tomar como referencia el pueblo de Meiraos, situado a dos kilómetros de Seoane do Courel por la carretera que lleva al valle del Lóuzara y a Samos. Partiendo de Seoane, un kilómetro antes de llegar a Meiraos aparece a mano derecha un vial que conduce a la mina romana de A Toca y a la aldea de Teixeira. En el kilómetro 1,7, la carretera pasa por las inmediaciones del castro de Piñeira y de una explotación minera y los restos de un depósito de agua utilizado en la mina de A Toca.
En el kilómetro 3 se encuentra el monte de Couseliños, donde hubo una cantera de la que se extraía pizarra para los tejados de las viviendas de la zona. Recibía el nombre de Louseira de López. Unos seiscientos metros metros más adelante están los Pozos de Fontedigo, un par de charcas o manantiales a los que los vecinos de los alrededores solían llevar a a abrevar el ganado. A continuación, la ruta pasa por la Pena de Cogoluda y el arroyo de Fontabrán, del que parten dos canales. Uno de ellos se utilizaba para regar los prados del lugar de A Vica, en la aldea de Meiraos, y el otro prestaba servicio a la explotación minera de A Toca.
Taro Branco
La carretera asciende ahora por una banda de roca caliza del monte Taro Branco, que puede verse a mano izquierda. En el kilómetro 5,7, la ruta coincide con el arroyo de Val de Pradairo, que discurre por un profundo corte en la roca calcárea, producto de la erosión y de labores mineras. En sus paredes -en el lugar conocido como Chao das Covas- existen varias cavidades naturales. Asegura una curiosa tradición local que en una de estas cuevas se refugió un vecino del lugar, huyendo de una peste mortífera que en un tiempo indeterminado asoló la mayor parte de la parroquia. Se dice que también que en otra cueva, la de Val de Pradairo, vivía una extraña ave que hacía los nidos en los agujeros de las rocas, nidos que los niños de la parroquia trataban en vano de deshacer con largos palos. Por debajo de este lugar pasaba un antiguo camino llamado Calella da Trapa y se dice que en sus proximidades había una especie de mesa de piedra. La carretera pasa seguidamente por el monte de Os Carrozos, donde se encuentran las antiguas explotaciones de hierro de la sierra de Vilasibil.
En el kilómetro 6,7 hay que dejar la carretera y tomar un desvío a mano derecha, en el lugar denominado A Boca do Couso. En este paraje se hallan la Cova de Petín, un área recreativa y una fuente con estanque. A una distancia de escasos metros está la cumbre del Taro Branco, desde la que se puede disfrutar de unas excelentes vistas panorámicas de la sierra de O Courel.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios