Ayer solo pudo ser juzgado en Lugo uno de los tres integrantes
28 jul 2011 . Actualizado a las 10:36 h.Solo uno de los tres integrantes de una presunta banda cuya especialidad sería el asalto de bancos pudo ser juzgado ayer en Lugo. Los investigadores creen que este grupo, que el fiscal definió como compacto, pudieron efectuar numerosos atracos, uno de ellos a una oficina de la Caixa Galicia en Friol a finales de octubre del año pasado. Se llevaron 53.000 euros. Cuatro «toques» de móvil fueron la clave para que la Guardia Civil lucense pudiese desarticular al grupo en Vila de Cruces cuando supuestamente estaba a punto de cometer otro atraco a una entidad bancaria.
De los tres supuestos miembros del grupo solo J.A.T., se sentó ayer en el banquillo. Se enfrenta a una petición, por parte del fiscal, de cinco años de prisión. Una mujer que, según la Guardia Civil hacía las labores de vigilancia desde un monovolumen con los cristales tintados, no pudo ser juzgada porque se encuentra muy enferma, según reseñaron diversas fuentes. El tercer integrante consiguió huir.
El fiscal contó que las tres llamadas perdidas efectuadas entre móviles, uno de ellos perteneciente a J.A.T., fueron claves para el esclarecimiento del atraco de Friol y también ara desarticular al grupo. Los primeros «toques» de teléfono se detectaron el 27 de octubre, horas antes del asalto. El primero fue a las 21,37 horas al teléfono del imputado. Éste devolvió la llamada perdida casi un minuto y medio más tarde.
Pero, todavía hay otras dos más esclarecedoras, según el fiscal. Fueron al día siguiente, instantes antes del atraco de Friol. La persona que vigilaba llamó al teléfono del acusado a las 8,10 de la mañana cuando los empleados de la entidad bancaria entraron mientras los asaltantes estaban acabando de hacer un butrón. El siguiente toque supuestamente lo hizo el imputado a las 8,34 cuando, según la acusación pública, ya habían logrado el botín.
¿Cómo supieron los investigadores que esas llamadas fueron realizadas en Friol? Porque cuando detuvieron a J.A.T. en Vila de Cruces le intervinieron su móvil. Lo revisaron y vieron dichos movimientos. La compañía operadora les certificó a posteriori que todas habían entrado a través de repetidores situados en las proximidades de Friol.
El acusado explicó ayer que, a veces, el móvil le quedaba en el coche y que en varias ocasiones prestó el vehículo a uno de los presuntos integrantes del grupo que se encuentra desaparecido. «Usted devolvió toques un minuto después de haberlos recibidos...», le dijo el fiscal. «Pus no lo sé», respondió el acusado.
Otro detalle clave esgrimido por el teniente fiscal Jesús Álvarez, para incriminar a este hombre fue un turismo modelo Seat Córdoba, de color blanco, matrícula de A Coruña, de su propiedad que era el que fue fue descubierto en Vila de Cruces dos meses después del atraco de Friol cuando, supuestamente, faltaba muy poco para otro asalto a otra oficina. El mismo vehículo fue visto por varios friolenses el día del atraco de la entidad bancaria de esta localidad.
«¿Qué pintaba en Vila de Cruces con el coche?, le preguntó el fiscal. «Estaba esperando por Ignacio (se refiere a otro de los presuntos miembros del grupo)», respondió el acusado. Este se negó seguidamente a decir porqué estaba allí.
El guardia responsable del operativo de la detención contó que J.A.T. escapó en el Córdoba, en el que iba otro presunto asaltante que logró huir después de que el coche se saliera de la vía y chocara con un pino. «Les dimos el alto, pero no querían entregarse. Redujimos a uno (el que fue juzgado ayer), pero su acompañante que llevaba una escopeta, me pegó un golpe, caímos los dos al suelo y, finalmente, acabó huyendo», dijo el responsable del operativo.
El Córdoba iba repleto de material que hacía pensar que era utilizado para los atracos. Los investigadores creen que los dos hombres escaparon cuando detectaron movimientos extraños. «En Vila de Cruces hay seis bancos casi muy juntos y no sabíamos con exactitud cuál era el que planeaban asaltar», expresó el investigador.