Los agentes forestales buscan rastros de oso en O Saviñao

Carlos Cortés
carlos cortés MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

Medio Rural envió especialistas a la zona en la que se vio un ejemplar

10 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Especialistas de la Xunta buscaron esta semana rastros de oso en la zona ribereña del Miño en la que unos vecinos de O Saviñao vieron un ejemplar el pasado día 1. De confirmarse que se toparon con un oso, se trataría del primer avistamiento que se produce a tanta distancia de la vertiente leonesa de los Ancares, por ahora la zona la zona de cría de esta especie más occidental en la península ibérica

Los dos testigos están seguros de que lo que vieron en la parroquia de Reiriz, en el extremo noroccidental del municipio de O Saviñao, era un ejemplar de oso. Daniel López Pena y su hijo Daniel López López niegan terminantemente que pudieran haber confundido con un oso a alguno de los numerosos jabalíes que viven en esa zona. Lo vieron a orillas del Miño, en una zona de difícil acceso a la que acudieron para ver las ruinas de la aldea de Portomeñe, que estos días acaba de salir a flote gracias al vaciado del embalse de Belesar y después casi cincuenta años sumergida.

Según su testimonio, el oso se había sentado sobre una roca justo por encima del límite de la zona que habitualmente está cubierta por el agua. Mientras lo estuvieron observando, el animal movió la cabeza en varias ocasiones, pero ni siquiera hizo ademán de ponerse de pie. No saben cuánto tiempo siguió en esa posición, porque decidieron marcharse de allí antes de que el oso pudiera interesarse por ellos.

En busca de pruebas

Después de conocer este posible avistamiento a través de este diario, la Consellería de Medio Rural decidió enviar a la zona a unos agentes del departamento de conservación de la naturaleza para ver si encontraban algún rastro físico que permita confirmar lo que sería la primera incursión de un oso en el occidente de la provincia de Lugo desde el exterminio de los últimos núcleos de cría de esta especie en Galicia hace aproximadamente sesenta años.

En cualquier caso, la búsqueda de pruebas de esta semana terminó sin resultado. Los agentes forestales no encontraron pelos, excrementos o huellas de pisadas que les puedan servir para dar por hecho que lo que vieron Daniel López Pena y su hijo era efectivamente un oso.

Por ahora, no ha trascendido ningún testimonio más de personas que puedan haberse cruzado con este supuesto oso. Los expertos consideran posible que un oso procedente de la Serra dos Ancares pueda recorrer la distancia que separa esta zona de O Saviñao, porque es habitual que los machos jóvenes hagan tras el invierno incursiones de muchos kilómetros fuera de la zona de cría.