Los efectos de la última crecida aún son visibles aguas abajo de Monforte
03 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Las consecuencias de la última crecida del Cabe todavía son visibles a la altura de la parroquia monfortina de Piñeira, que ha pedido la mediación del Ayuntamiento para que se tomen medidas encaminadas a prevenir nuevas inundaciones. Los vecinos quieren que la Confederación Hidrográfica del Sil-Miño limpie el cauce y autorice la realización de talas y podas exhaustivas de los chopos situados en las riberas. Uno de ellos permanece atravesado de un lado a otro del río a la altura del puente de esta parroquia.
A raíz de la riada del pasado 6 de enero el Ayuntamiento remitió un primer escrito a la Confederación Hidrográfica para solicitar la limpieza del cauce del Cabe en varios tramos en los que se habían almacenado troncos y ramas arrastradas por la corriente. Ayer mismo se envió una nueva comunicación a este organismo para informarle de la caída de un chopo de grandes dimensiones que atraviesa de un lado a otro el río junto al puente de Piñeira.
Erosión del terreno
El árbol se vino abajo hace ahora una semana por la erosión que provocó en las riberas la crecida más reciente, en la que según mediciones oficiales el Cabe llegó a alcanzar un caudal de doscientos metros cúbicos por segundo.
Tras los efectos de la última avenida, en la que el agua alcanzó las viviendas en la zona de A Barxela, los vecinos de Piñeira solicitaron el apoyo del Ayuntamiento para gestionar ante la Confederación Hidrográfica la realización de trabajos de tala y poda, según los casos, en los chopos situados en la margen del Cabe a su paso por esta parroquia. «A idea é poder facelo a través do Concello e coa axuda económica de Deputación», señala el pedáneo, Fernando Fernández, que ha pedido presupuestos del coste de esta actuación. Como suele suceder, apunta el portavoz vecinal, el último escollo «está en conseguir os cartos para os traballos de limpeza».
Daños en las casas
Fernando Fernández cree que su propuesta está justificada por la proliferación de «árbores medio secas» en las márgenes del río entre Monforte y Piñeira, y también por la presencia de chopos de gran envergadura en la ribera a la altura de esa parroquia «que de caer poderían causar danos nas casas». Se trata además de una zona, según destaca, en la que está previsto actuar a medio plazo dentro del proyecto de ampliación del paseo fluvial del Cabe, que incluye la construcción de un área recreativa en Piñeira.
Para el portavoz de los vecinos, la drástica tala que se llevó a cabo en los chopos existentes en el paseo urbano del Malecón, fue una iniciativa «moi acertada» que se podría ampliar a otras zonas de ribera donde proliferan estos árboles.